Argentina le pedirá al BID nuevos créditos por US$ 1.500 millones

Es una ampliación a los 4.500 millones ya otorgados por la entidad financiera.
El pájaro herido, la escultura de Botero que fue dañada por una bomba de narcos o paramilitares en la vieja Medellín, recibe a los asistentes de esta Asamblea del BID que coincide con la celebración de sus 50 años, justo cuando hay una larga cola de países, la Argentina entre ellos, que vienen a golpearle la puerta para pedir fondos. Hoy por la noche llegan el titular del Banco Central, Martín Redrado, el ministro Carlos Fernández y el secretario de Finanzas Hernán Lorenzino. Por lo que trascendió ayer aquí, Argentina solicitará una ampliación de su línea de créditos por 1.500 millones de dólares. Y si bien son préstamos atados a proyectos, el ingreso de esos dólares "produce estabilidad financiera en tiempos electorales", señaló una fuente que solicitó el anonimato. "Estamos trabajando intensamente con la Argentina y lo vamos a tratar con el ministro", admitió a Clarín el presidente del BID, Luis Moreno.

Por cierto, Argentina tiene en su cartera préstamos ya aprobados por US$4.500 millones hasta 2011. Son de largo plazo, hasta 25 años, para infraestructura eléctrica, agua corriente y desarrollo social. La tasa, de 5% anual, es sustancialmente inferior a la que cobra Venezuela.

Esta vez, Argentina no es la excepción en una región en la que las economías iban a marcha de automóvil y ahora se mueven de a pie. El BID acaba de reforzar una línea de préstamos de emergencia, los llamados de libre disponibilidad. Son caros y de corto plazo. Roque Fernández en 1998 echó mano a esos fondos para darle oxígeno a la convertibilidad por 2.500 millones de dólares. Hoy nadie tiene pensado pasar por esa ventanilla porque además requieren del imprescindible visto bueno del FMI, según confiaron fuentes de Economía a este diario.

Para Fernández este es el paso previo a la reunión del Grupo de los 20 en Londres, donde se discute la reforma de los organismos financieros internacionales y una multimillonaria ampliación de fondos para el FMI. Por eso pidió reuniones con sus pares de Mèxico, Brasil y España. Uno de los discursos más esperados aquí es el que pronunciará el domingo ThimothY Geithner, el Jefe del Tesoro de EE.UU., que viene por pocas horas, aunque anticipará aquí la estrategia de Obama en esa reunión. Allí, el BID también busca estar en la agenda con un pedido de ampliación de capital.

El G20 solo se prestaba a discutir inyecciones de dinero para los bancos que atienden a Africa y a Asia. Y a último momento, el BID logró ser parte del programa. La última capitalización que obtuvo este banco fue en 1994 y ahora para poder llevar los préstamos hasta los 18.000 millones de dólares en 2010 necesita más capital. Para la Argentina no es un tema menor. Es el banco que más la asistió tras el default, con US$ 7.500 millones.

De Argentina no sólo llegó el gobernador de Río Negro, el radical Miguel Saiz en busca de plata y al que se lo vio muy entusiasmado con su máquina de fotos. Beatriz Nofal vino a convencer a que este es el momento para invertir en la Argentina. Hasta aquí también llegaron los de Garantizar, la sociedad de garantías para préstamos de Pymes, lobbistas que se mueven como pez en el agua en las altas esferas del BID, como Saúl Rosenstein y el economista Norberto Frigerio, invitado por uno de los sponsors de la Asamblea, la tabacalera Philip Morris.

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