La Argentina, un país ambiguo y contradictorio

Por Rosendo Fraga

Dos índices internacionales, difundidos en las últimas semanas, muestran la singularidad de la Argentina

En primer lugar, la buena noticia la dio el Indice de Desarrollo Humano (IDH) de las Naciones Unidas, que se trata de un promedio de sesenta variables (educación, salud, PBI per cápita, entre otras). La Argentina está en el puesto 49 sobre 182 países.

En el contexto latinoamericano, está segundo debajo de Chile, que dos años antes se ubicaba detrás de la Argentina. El país ha descendido, pero mantiene una posición importante en la región.

Uruguay está en el tercer lugar. En el otro extremo, Guatemala, Nicaragua y Haití son los países de la región con los puestos más bajos en el IDH.

Dentro del contexto mundial, la Argentina se encuentra después de Croacia, Lituania y Letonia, es decir países de la periferia de Europa y su región. Inmediatamente después, vienen países del mismo continente: Uruguay, Cuba -sus índices en educación y salud son buenos-, Bahamas, México y Costa Rica.

Si bien en otra época el desarrollo humano de la Argentina era comparable al de varios países de Europa occidental, hoy pese a haber retrocedido, mantiene una posición favorable en el contexto de la región.

La mala noticia la dio el índice de corrupción que elabora la ONG Transparencia Internacional. Acá la situación es muy diferente, ya que la Argentina se encuentra en el puesto 106, sobre un total de 182 países, casi los mismos que mide el IDH (180).

En el contexto latinoamericano, nuestro país desciende de la posición 2° a la 12°. Chile, es el primero y Uruguay el segundo, los mismos que llevan la delantera en desarrollo humano.

En transparencia, la Argentina se encuentra por debajo de México, el país latinoamericano que hoy sufre con mayor intensidad el embate del narcotráfico, y por encima de Bolivia, el país más pobre de América del Sur. También están mejor calificados Cuba, Colombia, Perú, Brasil, El Salvador, Guatemala y Panamá.

La Argentina comparte su puesto con cuatro países africanos que tienen una puntuación de 2,9 sobre 10: Benin, Gabón, Gambia y Níger, todos países que están muy por debajo en el Indice de Desarrollo Humano.

Y se encuentra inmediatamente por debajo de otros cuatro países africanos en el índice de corrupción: Liberia con puntuación de 3,1, y Senegal, Tonga y Zambia, con 3. También se trata de países que están muy por debajo en el IDH.

Es decir que en el índice de la ONU la Argentina está entre los países que tienen más desarrollo humano de América latina y los que tienen menos de Europa, mientras que en el de Transparencia Internacional se encuentra definidamente en el nivel de los países africanos.

Se trata de un caso particular, ya que por lo general, a mayor desarrollo humano, menor corrupción. Es así como Islandia está 3° en IDH y 10° en transparencia; Australia, 2° y 8°; Suecia, 7° y 4°; Suiza, 9° y 5°, y Canadá, 4° y 9°. Estos cinco países se encuentran entre los 10 mejores tanto en desarrollo humano como en transparencia.

En cambio en el otro extremo, Afganistán, el país donde la OTAN realiza la mayor operación militar de su historia y Obama acaba de anunciar el envío de 30.000 hombres más, es penúltimo en desarrollo humano sobre 182 países y también penúltimo en corrupción sobre 180. Chad está en puesto 175 en los dos índices.

Es decir que resulta muy fuerte la correlación entre ambos. Pero la Argentina es una excepción, porque no hay correspondencia entre lo que el país califica en desarrollo humano y en corrupción.

Esta contradicción, es una manifestación de la ambigüedad y complejidad de la Argentina no sólo como país, sino también como sociedad.

El autor es Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

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