"La Argentina hace tiempo que no tiene superávit"

• Lo dijo Diana Mondino. «Discusión económica no tiene racionalidad», aseguró
«En la Argentina no se enseña a pescar». Con este proverbio chino que marca la diferencia entre brindar herramientas para mejorar la situación de la población o entregar ayuda directa y temporal para los que la necesitan, definió Diana Mondino la entrega de subsidios en el país.

La economista, directora de asuntos institucionales de la Universidad del CEMA, se manifestó preocupada porque «la discusión económica en la Argentina no tiene racionalidad. Acá las palabras eficiencia o productividad no existen».

Periodista: ¿Qué opina del debate en la economía hoy?

Diana Mondino: La discusión económica en la Argentina no tiene racionalidad. Acá las palabras eficiencia o productividad no existen. Estamos tratando de cambiar la estructura económica sin analizar cuál era la anterior y mucho menos pensar hacia dónde vamos. Cuando se habla de redistribución del ingreso no se explica cómo se hará. Si se les da un subsidio directo es completamente diferente a si se da un mecanismo para superar la situación en que están. ¿Dar pescado o enseñar a pescar? En la Argentina no se enseña a pescar.

P.: ¿Se refiere al seguro universal que anunció el Gobierno?

D.M.: En parte, porque el problema es anterior todavía y está vinculado con el INDEC. No sabemos con detalles a cuántos chicos debería alcanzar, no sabemos dónde viven, en qué condiciones, las razones por las que están en esa situación, la estructura familiar. Además, hay muestras de ineficiencia en el armado del subsidio. No hablo de abandonar los planes sino ser eficientes.

P.: ¿Es un problema de recursos?

D.M.: Del uso de los recursos. Para el seguro universal, por caso, es necesario saber si se utilizan los impuestos para pagarlos, ya que si mañana la pobreza no se solucionara tenemos que saber si habrá recursos para sostenerlos.

P.: ¿Cómo ve al país en materia fiscal el año próximo?

D.M.: La recaudación, por más que aumente, demuestra que no hay crecimiento por actividad económica. La suba es por la mayor carga impositiva que hubo en los salarios al subir el tope sobre el cual se pagaba, por lo que antes iba a las AFJP, y por mayores precios en la exportación. Esto indica que hubo una recesión grave o que se ha negreado la economía. Y dado que los gastos son en gran parte salarios que razonablemente acompañan la inflación, sabemos que habrá déficit importante.

P.: ¿Coincide en que el gasto público puede subir a un ritmo de hasta el 40%, como aseguran algunos economistas?

D.M.: Aunque creciera al 0%, cosa imposible por la inflación, el Estado tiene deudas no reconocidas a través de subsidios impagos en todos los sectores. El Gobierno está manejando el déficit exclusivamente con el criterio de caja, no de devengado. Si se utilizara este último criterio, hace cuatro años que habría déficit. Acá se anuncia como un logro que aumente la recaudación cuando en momentos de crisis el Gobierno no debe quitar más recursos al sector privado, sino proveerlos.

P.: En el último año se tomaron decisiones económicas de importancia, ¿qué impacto tuvieron en el sector empresarial?

D.M.: La velocidad con que la Argentina puede aprobar leyes de importancia introduce incertidumbre. En 15 días se estatizaron las AFJP o se aprobó la ley de medios, eso produce preocupación al inversor. Algo similar pasa con el impuesto a los celulares. Además de confundir de una forma mercantilista y arcaica la base de la economía, considerando que sólo la producción tiene valor, se deja de lado el sector terciario, como la logística. Es cierto que cuando se cierra la importación de juguetes los fabricantes argentinos venden más, pero el despachante de aduana, el camionero que transporta los importados, la vendedora de la juguetería tendrán menos trabajo.

P.: Para otros empleos el Gobierno también implementó mecanismos de defensa.

D.M.: Claro, porque el Gobierno sabe que los empleos de los otros también son importantes. Por eso pone trabas para ajustar la nómina de personal, los costos de despido son fenomenales, los impuestos altísimos y cambiantes.

P.: ¿Cómo evalúa el avance en la negociación con los holdouts?

D.M.: La propuesta de entrar al mercado de capitales es francamente necesaria. Discutiremos más adelante los detalles. Igualmente debe estar acompañado por otros avances para que los inversores vuelvan a confiar y para que le sigan prestando a la Argentina.

P.: ¿Cree que se avanzará el año próximo con el Club de París?

D.M.: Son los únicos que pueden prestarle a la Argentina para la compra de bienes de capital. Tenemos un impuesto del 80% sobre estos bienes, nos damos el lujo de pararnos sobre la frontera sin autorizar la importación y encima no le pagamos al que la financia. Lo mismo con el FMI. Veo lejano un avance en este sentido, pero hace seis meses tampoco creía que se reabriría el canje y se está haciendo. Esto es muestra de las necesidades de financiamiento en 2010.

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