Argentina y el Fondo, más cerca de empezar a negociar un acuerdo.

"No hay obstáculos económicos", dicen las dos partes. El FMI espera "un llamado".
A pesar de los chispazos entre el Gobierno y el FMI por los pronósticos para la economía en 2009, de las diferencias planteadas en el tema INDEC y de la orden de la Presidenta al ministro de Economía Carlos Fernández y al presidente del Banco Central, Martín Redrado, de "no avanzar" con el tema de un acuerdo con el Fondo durante la reunión de primavera del organismo, tanto entre la comitiva argentina como entre los técnicos del FMI creció la sensación de que un acercamiento entre ambas partes esta mas cerca.

"No hay obstáculos económicos que lo impidan, todo depende de una decisión política", coincidieron ante Clarín una alta fuente de la delegación argentina y otra del FMI. Cualquier determinación al respecto se tomaría después de las elecciones del 28 de junio, pero a tiempo para conseguir fondos que alivien la pesada carga de vencimientos del segundo semestre.

Es un cambio sustancial en la actitud del Gobierno, que venía defendiendo el alejamiento del país del FMI.

Ayer arrancó formalmente la cumbre de primavera del FMI y del Banco Mundial, que continúa hoy con una agenda muy nutrida de reuniones para Carlos Fernández y Redrado.

Ayer, en su discurso ante el G24, Fernández pidió "una mayor flexibilidad en la provisión de financiamiento para el mundo en desarrollo, con alto acceso, fuertes desembolsos iniciales y sin condicionalidades de política."

La cumbre esta sirviendo para ir despejando la incertidumbre que existía en torno a la posibilidad de que la Argentina acceda a nuevos fondos del organismo, que fortaleció su capacidad de préstamo luego de que el G-20 dispusiera una triplicación de su capital. De movida, los US$ 2.500 millones que le corresponden al país por el aumento del capital podrán ser anotados como reservas, como anticipó Clarín, desde los primeros días de mayo, ni bien lo apruebe una reunión operativa del Fondo.

Pero ahora la expectativa está puesta en las chances de acceder a la nueva Línea de Crédito Flexible, a la que ya se plegaron cinco países de América Latina, entre ellos México (US$ 47.000 millones) y Colombia ($ 10.400 millones), además de Costa Rica, El Salvador y Guatemala. Ninguna de estas economías sufrió un "efecto estigma" (como llaman los economistas al hecho de que aumenten su riesgo por ser "señaladas" como sistemas en crisis por solicitar ayuda). Para atenuar este efecto, un economista de Barclays sugirió que se haga un "pedido grupal" de economías que están en mejor situación relativa, como Brasil, Argentina y Chile. En la delegación argentina le dijeron a Clarín que ven "verde" esta opción, aunque "todas las posibilidades están abiertas".

El miércoles, el Fondo pronostico una contracción de la economiza argentina del 1,5% en 2009, lo que generó una dura reacción de Economía, que calificó a la proyección de "respuesta política del Fondo" motivada porque la Argentina dejó de seguir sus recetas después de la convertibilidad. Con posterioridad, las autoridades del organismo relativizaron el panorama: Dominique Strauss Kahn, director general del FMI, dijo que la contracción del 1,5% no es tan mala cuando se la compara con el cuadro muy pesimista para el resto de los países, y que la Argentina, Brasil y Chile saldrán rápido de la recesión. Ayer, el numero 2 del FMI, John Lipsky, le aseguro a Redrado que no hubo "animosidad especial" contra el país.

Y aún después de la critica de la Argentina (que también hizo en duros términos Brasil, a través del ministro de Economía Guido Mantega), Strauss Kahn aseguró aquí en una charla informal que sólo espera "un llamado telefónico" de la Argentina para recomponer la relación.

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