La Argentina, excepción en América latina

Por: Rosendo Fraga

DIRECTOR CENTRO DE ESTUDIOS UNION PARA LA NUEVA MAYORIA

No hay explicación ideológica ni económico-social, pero los presidentes de la región cuentan con una aprobación inédita, salvo nuestro país.

Lula está terminando su segundo mando con aproximadamente 80% de aprobación. No sólo es el presidente más popular en la historia de Brasil, sino que en un año signado por la crisis global, es uno de los que registra la más alta del mundo. Pero no es una excepción en la región. Bachelet termina su período en Chile, siendo también la Presidente más popular en la historia de su país, con más del 70% de aprobación. A su vez en Uruguay lo está terminando con un porcentaje similar Tabaré Vázquez y también es el presidente más popular desde que hay sondeos.

Hasta acá podría plantearse la idea que el modelo de izquierda socialdemócrata o moderada en América del Sur se caracteriza por la alta aprobación con la cual están terminando los presidentes que lo ejecutan. Pero al mismo tiempo, Uribe en Colombia finaliza el segundo mandato superando 70% y Evo Morales termina en Bolivia siendo reelecto en primera vuelta y con cerca del 60% de aprobación. El colombiano es el presidente más a la derecha de América del Sur y Evo Morales el primero indigenista. No hay explicación de este fenómeno por la ideología.

Tampoco lo económicosocial presenta una explicación convincente, ya que 2009 ha sido un año difícil por las consecuencias de la crisis global y los indicadores sociales han retrocedido.

En América Central y México, el fenómeno de la popularidad también parece ser común, aunque no tanto a la finalización del mandato. Hay tres presidentes recién electos -Funes en El Salvador, Martini en Panamá y Lobo en Honduras- que como resulta lógico, tienen alta popularidad porque recién han sido electos, aunque en comparación con sus predecesores es la mejor que se haya registrado. Los tres se acercan o superan 80% de aprobación.

El de Costa Rica (Arias) termina el mandato a comienzos de 2010 y su popularidad supera el 60%. En cuanto a México, el partido del presidente Calderón, el PAN, ha perdido la elección legislativa de medio mandato el 5 de julio, pero su nivel de aprobación se mantiene por encima del 60%. Varios de los presidentes del ALBA (Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador), al igual que el de Guatemala (Colom), están por debajo del 50%, pero por encima de 40%. Alan García en Perú, Lugo en Paraguay y Ortega en Nicaragua tienen una aprobación cercana al 30%.

Pero es la Argentina el país cuyo titular del Poder Ejecutivo tiene la aprobación más baja. En algunos sondeos la aprueba uno cada cinco, en otros uno cada cuatro y las causas parecen más radicar en lo político que en lo económico. Ello resulta coincidente en los dos estudios realizados sobre la popularidad de los presidentes latinoamericanos en los últimos meses tanto por la consultora mexicana Muchowsky con sede en México y CID Gallup Latinoamérica, con sede en Costa Rica.

No todos los fenómenos políticos y sociales encuentran una hipótesis explicativa clara. Lo que sí parece es que este fenómeno tiene más de positivo que de negativo y reduce los riegos de crisis de gobernabilidad. América latina aparece así como una región más madura, aunque siempre hay excepciones y sobre ello debe analizarse la particular situación de la Argentina.

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