Hay una Argentina que está de remate

Por: Silvia Naishtat

La iluminación es débil, el hall tiene alfombras de plástico y las obras no se lucen. Unos metros más allá, en vitrinas y al montón, joyas, relojes, arañas y jarrones. Son las 13 y en el salón va a empezar el remate diario. Hay 400 butacas y 100 asistentes. Esta vez no sirven el champán y los bocaditos reservados para la subasta mensual. En Esmeralda al 600, sede del Banco Ciudad, que nació para los empeños de los necesitados, ya no hay colas de gente que llevaba a empeñar hasta las sandalias, como ocurrió entre 2000 y 2002.

Hoy son menos y ofrecen otros tesoros a cambio de un adelanto en efectivo y la ilusión del rescate algunos días más tarde. Pero el movimiento es incesante. Unos 70 tasadores pone precio diariamente y, en el caso de las joyas de oro, lo que no se vende, se transforma en lingotes que el banco atesora.

Gustavo Molinari ingresó al Ciudad en 1960 y ya conoce todos los rincones y las caras del negocio. "Hace años que veo a los mismos". Molinari cuenta que se vende el 90% de los lotes. Hasta ahora, el precio más alto fue para Lucha, la obra del escultor Juan Carlos Distefáno que cuadruplicó la base y salió en $ 530.000.

En las subastas mensuales se recauda en promedio unos 950.000 pesos. Entre los que pujan hay turistas, compradores anónimos de manera telefónica y los habitués. Mirtha Legrand, Marcelo Tinelli, Sergio Renán y el fallecido Jorge Guinzbrg son algunos de los que se hicieron notar. También Ignacio Gutiérrez Zaldívar y hasta el dueño de la casa rematadora Arroyo suelen levantar la mano. Según Gutiérrez Zaldívar, la temporada de remates cosechó este año US$ 5 millones si se suma la recaudación de Arroyo, Roldán, hijos de Martín Sarachaga, entre otros.

El próximo jueves los martilleros Ricardo Vitalitti y Alberto Cebrelli abrirán la subasta súper especial. Habrá ofertas telefónicas, por Internet y unos 400 invitados. Ellos saben distinguir entre los que buscan una ganga y los coleccionistas. Y ya corren apuestas sobre quién dará más por el Rolex Oyster, el anillo de platino con brillante central, el óleo de Figari, o la acuarela de Juan Leon Palliere. A la una, a las dos y a las tres.

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