La Argentina no espera un cambio en las relaciones

El fallo por Botnia tendría más impacto que el resultado electoral
Una certeza sobrevuela por estas horas los despachos del gobierno de Cristina Kirchner. Y es que, gane quien gane las elecciones uruguayas, poco y nada cambiará en la zigzagueante relación bilateral con la Argentina.

Lo que sí podría modificar el conflictivo vínculo actual entre ambos países, explicaron a LA NACION altas fuentes oficiales, es el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el tribunal que debe resolver sobre el diferendo rioplatense por la instalación de la pastera Botnia en Fray Bentos, sobre el río Uruguay.

Ese escenario forma parte de la agenda de la diplomacia argentina, aun si el resultado no es favorable para los intereses nacionales, sostuvieron las fuentes, de vasto conocimiento de la disputa bilateral.

Son esos motivos, y no otros, los que han provocado que, como pocas veces en la historia política de la región, los comicios presidenciales uruguayos de hoy sean mirados con semejante dosis de desinterés político desde Buenos Aires.

La interpretación oficial es que sea José Mujica -del Frente Amplio- o sea Luis Lacalle -el candidato del Partido Nacional- el triunfador de la contienda en las urnas, nada cambiará, pues el capítulo del desencuentro con Montevideo no está cerrado aún.

"Un replanteo de la relación sobrevendrá recién cuando se conozca la resolución jurídica de la disputa por la instalación de Botnia", dijo a LA NACION una alta fuente diplomática, conocedora del caso como pocas.

A la espera

En 2006, la Argentina denunció a Uruguay ante La Haya por haber aprobado de manera presuntamente inconsulta la instalación de la pastera finlandesa en la margen oriental del río Uruguay. De acuerdo con la presentación de Buenos Aires, Montevideo no respetó el tratado del cauce de agua compartido, que establece que para cualquier decisión que competa a la utilización de sus recursos se debe contar con la aprobación del país vecino.

Un mes atrás, la Argentina y Uruguay dieron por concluido el proceso de presentación de pruebas documentales y argumentos jurídicos ante los jueces de La Haya. Ahora, el tribunal ha dispuesto tomarse un tiempo prudencial para elaborar una resolución que, de acuerdo con las especulaciones que se hacen a ambos lados del río, podría conocerse recién a mediados del año próximo.

Más allá de este modelo de relación, trazado por la diplomacia que conduce Jorge Taiana, la administración kirchnerista tiene una mayor afinidad con Mujica que con Lacalle. Aunque las coincidencias que considera la Casa Rosada se explican más con argumentos ideológicos que estratégicos.

"Hay más afinidad natural con Mujica, pero la relación está en un momento difícil, incluso con el Frente Amplio. Hasta que no se resuelva de lo de Botnia, seguirá así", dijo a LA NACION un alto funcionario del Palacio San Martín.

"Hay que esperar el fallo de La Haya para después ensayar una reconciliación paso a paso con el que gane", agregó.

En rigor, los dos candidatos reclaman a Buenos Aires que obligue a los asambleístas de Gualeguaychú a levantar los cortes de los puentes binacionales cuando, dentro de seis meses, asuma la nueva administración en Montevideo. Pero Buenos Aires, en la misma línea que siguió desde que se inició la disputa, no ofrece garantías de que vaya a despejar los bloqueos. "Lo que sí se garantiza es que el fallo se va a acatar", deslizó enigmático un funcionario oficial.

Será entonces la voz de La Haya, y no la de las urnas, la que propicie el cambio en el vínculo bilateral con Uruguay.

Comentá la nota