Argentina eligió la norma japonesa de televisión digital

Mediante una resolución de la Secretaría de Comunicaciones, el país optó por la opción desarrollada en tierras niponas que cuenta con el estratégico apoyo de Brasil
En línea con lo que había adelantado el Ministro de Comunicaciones de Brasil, Helio Costa, la Argentina optó por la norma japonesa de televisión digital (ISDB-T) para llevar adelante su estrategia al respecto. Así se acaban más de diez años de indefiniciones luego de que el gobierno de Carlos Menem decidiera quedarse con la opción estadounidense ATSC, después, durante la breve presidencia de la Alianza, esa decisión fue revocada y hasta ahora no había sido suplantada.

La televisión digital marca un cambio tecnológico frente al equipamiento analógico actual y apunta a lograr que por el mismo espacio, tecnicamente espectro radioeléctrico, en el que actualmente se transmite un canal puedan enviarse varios. Esto multiplica la posibilidad de generar mayor cantidad de contenidos y facturación por publicidad. El cambio sólo se aplica a la televisión de aire .

Luego de varias idas y vueltas, Estados Unidos realizó en junio su postergado apagón digital , desde el día doce de ese mes las personas que no habían cambiado su televisor, o comprado un conversor, se quedaron sin televisión de aire. Esto sucedió diez años después del comienzo de las transmisiones. Aún no se sabe cómo se va a desarrollar este cambio en la Argentina.

"Recomiéndase al Señor Ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios el estándar denominado ISDB-T (Integrated Services Digital Broadcasting Terrestrial), como base para el Sistema de Televisión Digital de la República Argentina" se lee en la resolución 171/2009 que la Secretaría de Comunicaciones publicó hoy en el Boletín Oficial . Según la información del documento la Universidad Nacional de San Martin, el COMFER y Canal 7 participaron del trabajo previo a la elección de la norma.

La elección de la norma de televisión digital tiene algunas implicancias tecnológicas, existen leves diferencias entre las cuatro opciones existentes (estadounidense, europea, china y japonesa) pero sobre todo su impacto es político y económico. Cuando una opción es elegida en un territorio, como acaba de suceder en la Argentina, ciertos fabricantes de equipamiento salen ganando y otros perdiendo. Por eso durante años el país recibió visitas de funcionarios y ejecutivos de gobiernos y empresas relacionadas con las normas a elegir. Reemplazar la tecnología de emisión y recepción de la televisión de un país con 40 millones de habitantes no es un negocio menor.

De hecho, luego de minimizar las diferencias tecnológicas entre las normas, la Secretaría de Comunicaciones dice en su resolución que la elección, en línea con Brasil, apunta a "la posibilidad de impulsar el desarrollo industrial y tecnológico nacional, la creación de empleo especializado, el acceso democrático y plural a los medios de comunicaciones, la mejora de calidad del servicio televisivo, y el progreso social y cultural del país".

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