Argentina no compra armas y sólo hace mantenimiento

Brasil se abastece en Francia; Venezuela, en Rusia; Colombia acude a EE.UU. Argentina no adquiere armamento desde tiempos de Menem.
Mientras Brasil acaba de concretar la compra de armamentos y tecnología militar más importante en sus 187 años de historia -una alianza con Francia por US$ 12.000 millones-, la Argentina lleva 14 años sin realizar inversiones en equipamiento y el grueso de su presupuesto en defensa está orientado al pago de sueldo y mantenimiento de infraestructura.

Según fuentes del Estado Mayor Conjunto, a las que accedió DyN, la última compra local fue de 36 aviones cazabombarderos a los Estados Unidos, en noviembre de 1994, con el objetivo de remplazar una cantidad similar perdida ante los británicos durante la guerra de Malvinas. Desde ese momento, el país sólo emplea sus recursos del área de Defensa para el mantenimiento de sus pertrechos.

Por el contrario, Brasil recibió anoche la visita del presidente francés, Nicolás Sarkozy, para cerrar la compra de cinco submarinos, uno de ellos con capacidad nuclear, 36 aviones "caza", y 51 helicópteros "Cougar", por un valor de US$ 12.000 millones.

Fue en 1994, cuando Oscar Camilión era el ministro de Defensa, que la Argentina le compró a los Estados Unidos 36 aviones (32 monoplazas A-4M y 4 biplazas OA-4M), empleados en la guerra de Vietnam, a un costo de 284 millones de dólares, los que luego fueron modernizados por la empresa Lockheed-Martin.

La página digital de la Fuerza Aérea indica que la operación apuntó a suplir los 35 aviones perdidos (con 36 pilotos fallecidos) en Malvinas, con lo cual no se incrementó el patrimonio bélico, sino que se suplieron las pérdidas.

Incluso, en noviembre de 2005, se denunció que de esos 36 aviones, alojados en la base de Villa Reynolds, de San Luis, sólo estaban operables "entre siete y diez".

Además de la alianza estratégica entre Brasil y Francia, la bolivariana Venezuela cerró recientemente compras a Rusia y China, de 24 aviones cazas "multifuncionales", 38 helicópteros y 100 mil fusiles de asalto AK-103, los clásicos "kalashinov".

Su vecino, Colombia, contrarrestó esta ofensiva con la fuerte ayuda militar de los Estados Unidos, que incluso programa la instalación de siete bases militares en ese país.

Chile y Perú, que mantienen una disputa limítrofe sobre el Océano Pacífico, incrementaron en los últimos años los presupuestos destinados a la adquisición de armamento.

Argentina abandonó en los '90 a Chile y Brasil como hipótesis de conflicto. Consecuentemente -sumado a la crisis de 2001- dejó de priorizar la modernización de armamento, y en la actualidad dedica menos del 1 por ciento del Producto Bruto Interno al gasto militar, lo que apenas le sirve para mantenimiento.

Fuentes del Estado Mayor Conjunto consultadas por DyN evitaron pronunciarse sobre el desfasaje entre los gastos de los países vecinos y la Argentina: "Las Fuerzas Armadas estamos en el nivel de ejecución, ya no hacemos planteos de abajo hacia arriba", se advirtió.

También se calificó como "información reservada" la cantidad de aviones efectivamente operables, del contingente adquirido a los Estados Unidos en 1994, y sólo se indicó que se cuenta con una "versión actualizada" de los mismos, que fueron empleados por los Estados Unidos en la guerra perdida en Vietnam.

"Sólo el fuselaje es el mismo" del que llegó de ese país, ya que se modificó "el motor, el sistema de tiro y el de navegación", se puntualizó.

Este año, el gobierno de Cristina Kirchner concretó la compra del paquete accionario de la Lockheed Martin (en los hechos, una reestatización), ubicada en Córdoba, vendida a Estados Unidos por Menem, para la fabricación de aviones y material aéreo.

Pocos días después de la operación, la ministra de Defensa, Nilda Garré, aseguró que el país se aprestaba a producir aviones "no sólo para el país" sino también para la región, la que, de por sí, ya tomó la iniciativa de ingresar en una suerte de carrera armamentística.

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