La Argentina citó al canciller de Brasil por las trabas a las exportaciones

Lo solicitó la Presidenta antes de la reunión del Grupo Común del Mercosur por los reclamos de las provincias y la noticia de que se acumulan los camiones en la frontera.
Unidas por el espanto, Mendoza y San Juan fueron a golpear las puertas del Gobierno nacional para pedir una solución a la quita de licencias de importación automática por parte de Brasil para productos argentinos. Todos asumían previamente que era difícil obtener una definición concluyente ayer, pero se llevaron la promesa de que la presidenta Cristina Fernández anunció que tomará cartas en el asunto.

De hecho, el Gobierno citó para hoy al embajador de Brasil, Mauro Vieira, a fin de expresarle la "preocupación" por las demoras que sufren productos argentinos (entre otros, vino, aceite y aceitunas, ajo y ciruela desecada mendocinos), en el marco de crecientes tensiones comerciales entre ambos países.

La reunión tendrá lugar por la tarde en la sede de la Cancillería, entre el diplomático y el secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía.

Esto se conoció por la tarde de ayer, cuando el ministro de la Producción de Mendoza, Raúl Mercau y su par sanjuanino, Raúl Benítez participaron de una maratónica recorrida entre el ministerio de Agricultura, Cancillería y ante el Secretario de Industria, Eduardo Bianchi. Entre los privados, los únicos presentes fueron los miembros de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar).

Las gestiones no quedarán allí. Es que ésta semana está prevista una reunión del Grupo Común del Mercosur, en el que cada 2 meses se discute la actualidad del intercambio comercial entre ambos países. Según las voces de los exportadores, "hasta el miércoles pasado no habían muchos camiones esperando entrar en la frontera con Brasil. Pero ahora hay muchos sin salir de los establecimientos".

En el primer encuentro del día, el ministro Julián Domínguez le aseguró a la comitiva cuyana que "el tema está a nivel de Presidencia". El "tema" es parte de un proceso de medidas espejo que llevó finalmente a Brasil a endurecer su política como represalia ante las restricciones al ingreso de calzado, blanco y máquinas a la Argentina.

Así fue que Brasil decidió unilateralmente suspender las licencias automáticas para empezar a exigir una autorización de ingreso a los productos de Argentina que puede demorar hasta 60 días.

De listas, multas y rupturas

Para darle más sustento al reclamo, ProMendoza y las entidades apuran un relevamiento sobre el perjuicio que ocasiona la medida de Brasil a la producción local.

"No queremos llegar a la cosecha de ciruela y durazno para exportar en fresco, que comienza en noviembre", reconoció el subsecretario de Promoción e Inversiones, Javier Espina, que, al igual que otros funcionarios provinciales y nacionales, sabe que la "lista negra" puede seguir extendiéndose. Es que la circular (Portaría) 25 de la Secex brasileña autoriza a incluir a todos los productos importados desde Argentina como protección.

Sin la chance de que ahora los importadores den el OK instantáneo para cargar con los números de guía correspondientes, quienes opten por no esperar y evitarlo pueden pagar multas que van desde los 2.500 a 5.000 reales por cada factura (lo declarado en guías).

Es lo que podría suceder en el caso de los vinos, por ejemplo. Sin embargo, desde el sector vitivinícola redoblan la apuesta dentro del tire y afloje con el pedido por escrito de romper el acuerdo de precios mínimos que fijaba en U$S 8 el piso para permitir el ingreso de vinos argentinos.

Esto en respuesta a la intención de los bodegueros brasileños de elevar el mínimo a U$S 18, con lo cual, según la Coviar, se reduciría 40% el volumen exportable. "Aprovechan la succión. Por eso demostramos que jugaremos fuerte si es necesario, pidiendo la ruptura del convenio de 2005 para que el mercado funcione libremente", señaló Sergio Villanueva, gerente de la UVA, uno de los firmantes del pedido para que la Nación lo evalúe en una negociación global.

Villanueva, Juan Carlos Pina de Bodegas de Argentina y otros dirigentes le expusieron a Bianchi que se trata de "una situación de fuerza de la que somos rehenes".

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