Argentina y su canibalismo político

El economista Horacio Seillant advirtió que el problema del país "no es externo sino interno". Dijo que en una economía altamente concentrada como la local "hablar de libre mercado es una utopía".
El economista Horacio Seillant advirtió que el mayor problema de Argentina en el marco de la crisis internacional "es interno y no externo" debido a "una lucha irracional por la distribución del ingreso".

Seillant consideró probable que en el corto plazo haya "una reactivación a nivel mundial y la situación en Argentina mejore" pero advirtió que el país "continuará siendo víctima de una lucha política y sectorial caníbal que se traducirá en inflación".

El reconocido economista hizo este análisis en diálogo con LA CAPITAL minutos antes de brindar una charla sobre la crisis internacional y la distribución del ingreso en la Argentina invitado por la Asociación Bancaria.

En la oportunidad advirtió que "la ventaja o la desventaja de Argentina frente a la crisis mundial es que sus mayores problemas son internos y no internacionales. Uno de los beneficios de la política de los últimos años ha sido, precisamente, blindar a la Argentina respecto de esos impactos. Si esto mismo hubiese ocurrido en 2001 Argentina hubiese encabezado la lista de países afectados. Hoy, en cambio, el problema es otro: es una lucha sectorial y política que yo llamo caníbal y que hace imposible llegar a un acuerdo".

- Desde ese punto de vista, el cambio de modelo que están propiciando algunos sectores parece inadecuado...

- Lo que pasa es que el modelo que están propiciando va en contra de la corriente mundial: menor intervención del Estado, libertad de precios y demás. Lo que no se tiene en cuenta es que Argentina tiene un serio problema y es que todos los sectores estratégicos de la economía se encuentran altamente concentrados. Cuando eso ocurre en una economía hablar de libre mercado es una utopía, porque no es posible comparar la fortaleza de los demandantes con los oferentes, que son unos pocos.

- ¿Cómo se soluciona el problema inflacionario, entonces?

- Hay que tener en cuenta que Argentina tiene un serio problema estructural y es que lo que vende al exterior es lo que come su población. Si midiésemos los salarios en términos de porotos de soja, después del voto "no positivo" (del vicepresidente Julio Cobos) cayeron un 30%. Puede argumentarse que los argentinos no comen porotos de soja pero el problema es que la soja desplaza a otros productos que sí comemos. Entonces para que se siga produciendo maíz y trigo, por ejemplo, bajaron las retenciones a determinados sectores y eso significa un incremento en los precios del maíz y el trigo.

- El problema pasa por otro lado, no por las retenciones...

- Las retenciones son parte del problema, no el fondo. Cuando se habla de bajar las retenciones y no bajar el IVA, por ejemplo, entonces lo que se está hablando es de rentabilidad para la producción de la soja y no de distribución del ingreso. El problema argentino es una lucha irracional por la distribución del ingreso.

- ¿Cómo se relaciona la crisis internacional con la distribución del ingreso?

- Después de la crisis de 2001 la participación del salario en el valor que agregan a la economía las 500 empresas más importantes del país cayó estrepitosamente. El nivel se mantuvo hasta 2004, cuando empezó a crecer la participación de los salarios. Entonces no es casual que a partir de 2005 haya empezado a haber problemas de inflación. Es decir que sectores concentrados de la economía, ante una presión salarial que estiman desmedida desde el punto de vista de sus intereses, la reflejan en el incremento de los precios. Tras ello no hay una idea de que un país crezca, que la torta sea más grande y poder repartir porciones más grandes, sino simplemente un concepto de renta que es lo que hizo que los precios hayan crecido en un año de estancamiento.

- ¿Qué escenario cree que se va a dar en el corto plazo?

- Es difícil ser optimista en este país. Posiblemente habrá una reactivación a nivel mundial y la situación en Argentina mejorará. Pero la cuestión de fondo, la lucha irracional por la distribución del ingreso continuará y eso se traducirá en inflación.

- ¿Qué debería hacer el gobierno ante esta situación?

- Para continuar con el nivel de desarrollo que veníamos teniendo hay que trabajar en lo que yo llamo "la sintonía fina". Un ejemplo podría ser la industria textil de Mar del Plata: es posible que los cientos de talleres textiles de la ciudad mejoren en sus niveles de rentabilidad, en su organización, en el valor agregado y en la calidad. El Estado tiene mucho que hacer ahí, como fomentar políticas de asociatividad, respaldo crediticio y demás. Eso lleva trabajo y tiempo, pero hay que hacerlo. Y lo mismo habría que hacerlo en otros sectores, como el turismo, la lechería y demás...

- ¿Cree que podrá hacerlo?

- Con una oposición política con la que no se puede llegare a un acuerdo en nada, políticamente es muy difícil generar fortalezas para solucionar esos conflictos.

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