La Argentina busca mostrar un nuevo perfil diplomático

La Presidenta intentará mediar entre las partes y alentar el diálogo
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Una sensación de oportunidad política iluminó a la diplomacia argentina en plena ebullición regional por la presencia militar norteamericana en Colombia.

El gobierno de Cristina Kirchner tiene hoy la oportunidad de presentarse ante sus pares y el resto de la comunidad internacional como el protagonista de una gestión para llevar calma a la región, un anhelo que, al menos hasta ahora, le ha resultado esquivo a la Presidenta en sus frustradas intervenciones en otros conflictos continentales.

Ese fue el objetivo que llevó a la jefa de Estado a proponer en Ecuador, tres semanas atrás, la realización de la cumbre de emergencia que hoy comienza en esta ciudad con la presencia de los 12 mandatarios que conforman la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Es ésta, finalmente, la oportunidad de su gobierno para exhibir un perfil buscado, pero aún no alcanzado, en los foros regionales: el de un país que puede ser clave en la preservación de la estabilidad del Cono Sur, lejos del estigma que supone su frecuente asociación, promovida principalmente por Washington, al eje La Paz-Quito-Caracas.

Tal es la expectativa que predomina en la Casa Rosada respecto de la cumbre, según supo LA NACION de altas fuentes oficiales.

Anteriores gestiones regionales que tuvieron como protagonista a la Presidenta no llegaron a buen puerto. Basta con revisar por lo menos dos de los episodios internacionales más resonantes en los que la Argentina buscó tener un papel protagónico con relativo (o nulo) éxito.

El primero fue apenas asumió, en diciembre de 2007. Luego de sendas reuniones bilaterales con Alvaro Uribe y con Hugo Chávez, la Presidenta decidió involucrarse en el operativo de rescate de un grupo de rehenes en manos de las FARC liderado por el mandatario bolivariano.

El representante del Gobierno en esa aventura fue Néstor Kirchner. El operativo fue un fracaso total: la comitiva volvió con las manos vacías y, meses después, un operativo militar colombiano terminó con la liberación de un numeroso grupo de secuestrados, entre ellos Ingrid Betancourt.

El segundo episodio frustrado fue el operativo de restitución del depuesto Manuel Zelaya en Honduras. La Presidenta fue una de las pocas mandatarias de la región que, días después del golpe del 28 de junio pasado y en coincidencia con el fuerte traspié que sufrió el kirchnerismo en las elecciones legislativas, decidió sumarse a la comitiva que reclamaba al gobierno de facto de Tegucigalpa que permitiera a Zelaya retomar sus funciones. Las gestiones fracasaron, y la comitiva terminó en El Salvador.

El canciller Jorge Taiana viene trabajando en las últimas horas para revertir esos traspiés. Hasta anoche predominaba la hipótesis de que no surgirá en Bariloche una fórmula de consenso respecto de la presencia militar norteamericana en Colombia.

Los mandatarios están lejos del entendimiento. Excepto Perú, el resto de los países que conforman la Unasur no comparten la decisión de Uribe de permitir la presencia de tropas de Estados Unidos en la región.

Pero, de todos modos, en la Cancillería se entusiasmaban con la idea de que el sólo hecho de convocar a un escenario de diálogo para que afloraran esas disidencias en torno de la decisión de Alvaro Uribe generaría repercusiones positivas.

La aspiración, por lo menos la de la Argentina, es la de mostrar a una región en proceso de consolidación interna, con capacidad de resolución de sus propios conflictos, con sus propias herramientas, incluso más allá de las diferencias políticas entre sus administraciones.

La Casa Rosada no aspira a negar las disidencias que existen entre la mayoría de los gobiernos de la región y Uribe. Pero sí busca que Washington tome nota de que las instancias multilaterales de la región, en este caso puntual con el aporte argentino, sirven para garantizar la estabilidad.

La Presidenta actuará en sintonía con esos planes. Sus intervenciones, confiaron fuentes bien informadas, apuntarán a reforzar ese espíritu. Bariloche se presenta, de este modo, como una oportunidad para dar vuelta la página de los traspiés diplomáticos del oficialismo y enviar una señal positiva al resto del mundo.

Tres reuniones bilaterales

* SAN CARLOS DE BARILOCHE.? La agenda de Cristina Kirchner no quedará ceñida sólo a la discusión regional, ya que la Presidenta mantendrá hoy reuniones bilaterales con sus pares de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva; de Paraguay, Fernando Lugo, y de Venezuela, Hugo Chávez. Con Lula, por la tarde, intentará acordar la adopción por ambos países del sistema japonés de televisión digital, que compite con otro norteamericano.

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