La Argentina se beneficia a medias

La economía local está mostrando señales de mejora, pero factores domésticos impedirían que el rebote sea más fuerte
"Hoy los argentinos estamos en un momento de introspección de nosotros mismos, viendo cómo ese Primer Mundo que nos habían pintado se derrumba como una burbuja y aquí estamos, modestos y humildes pero firmes, en medio de la marejada, con nuestro proyecto nacional enfrentando el presente y el futuro", afirmaba, exactamente hace un año, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, mientras se desataba en el mundo desarrollado una de las peores crisis financieras de la historia moderna tras la caída de Lehman Brothers.

Pero, pese a la primera reacción del Gobierno, al igual que el resto de los países emergentes, la Argentina no tardó en sucumbir a los efectos de la crisis, arrastrada sobre todo por el derrumbe de las commodities , que abandonaron rápidamente los máximos que alcanzaron entre mayo y julio del año pasado.

Así, la economía, que ya venía perdiendo impulso con el conflicto con el campo y la sequía, se frenó de golpe, y el PBI creció en el último trimestre del año pasado apenas 4,1%, tras haber arrancado 2008 con un ritmo de crecimiento de 8,5%. Al tiempo que, en consonancia con Wall Street, la Bolsa porteña se desplomó hasta un 47% (desde los 1560 puntos de mediados de septiembre a un mínimo de 828 puntos, a fines de noviembre de 2008), y la tasa de los seguros contra un default de la Argentina se disparó de 750 puntos a un récord de 4700, lo que transformó al país en uno de los créditos más riesgosos del mundo, superando incluso a Venezuela o Ecuador.

"Las tasas de la Argentina eran de default; eran las mismas que el mundo les exigía a compañías como General Motors, que, a diferencia del país, terminó cayendo", recuerda Miguel Kiguel, director de Econviews. "La crisis se notó además en el sector inmobiliario, porque el inversor extranjero que estaba muy golpeado en su país de origen ya no tenía ánimo de venir para acá; también afectó a la siderurgia, a la industria automotriz y al turismo, que cayó en el mundo entero", detalló el economista.

Pero ahora que el mundo desarrollado empieza a arrojar señales de mejora, también la Argentina está reaccionando de forma positiva. Sólo el indicador de riesgo de default descendió de los 4000 a los 1400 puntos (aunque sigue siendo el más alto de la región) en las últimas semanas, y la industria está saliendo de la parálisis en que se había sumido desde fines de 2008.

"El contexto externo es fundamental para la macroeconomía local. El rebote que ya mostró Brasil, que salió de la recesión, tracciona fuerte, junto con el precio de la soja, que no está en máximos, pero que sigue siendo interesante", subraya Ramiro Castiñeira, economista de Econométrica. "Y en agosto se frenó la salida de capitales. Si se revierte la salida por completo, la economía se reactiva", continuó.

Asimismo, coinciden los economistas, la apreciación de las monedas de la región frente al dólar -el real pasó de un mínimo de 2,50 unidades por dólar a 1,83- ayuda a aplacar las expectativas de una devaluación del peso argentino, que se había asentado hacia fines del año pasado. Dado que las exportaciones argentinas recuperan competitividad gracias a la apreciación del tipo de cambio de socios comerciales, potencian el ingreso de divisas, que se había estancado con la crisis.

No obstante, advierte Luciano Laspina, economista jefe del Banco Ciudad, hay dos factores que todavía impiden afirmar que la recuperación de la economía local será robusta. "Primero, el mundo ya no es lo que era. La economía puede crecer, pero no como antes, y después están los factores domésticos, que van a frenar los engranajes de la economía local. Entre los factores domésticos los más importantes son la inflación, la situación fiscal y la transición política de acá hasta 2011, que trae gran incertidumbre", explica Laspina.

Ya no serán tiempos de euforia, está claro. Cuando los economistas más optimistas hablan de rebote debaten si la Argentina puede crecer en 2010 entre 2 y 3%. Para este año, las cartas están echadas: según las estimaciones privadas, el PBI se contraerá entre 2 y 3%, no importa qué suceda afuera.

Claves

* La fuga de capitales ascendió a US$ 6649 millones en el último trimestre de 2008, cifra sólo comparable con la que facilitó en 2001 el colapso de la convertibilidad.

* La ganancia de las empresas domésticas que cotizan en Bolsa se desplomó en un 116% en el mismo período, según datos del IAMC. Las compañías registraron pérdidas por $ 651 millones, contra una ganancia de $ 3976 millones en 2007.

* El PBI que venía creciendo en el primer trimestre de 2008 al 8,5% terminó el último períiodo del año con un avance de 4,1%.

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