Argentina no avanza en el área total sembrada de soja

Argentina, a pesar de los justificados temores que produce la creciente "sojización", no logra avanzar en la superficie total sembrada, una de las variables positivas en el desarrollo de la cadena de valor de la agricultura.
El cálculo lo sacó un economista mientras finalizaba el paro agropecuario que tuvo un alto acatamiento en disciplina no comercializadora y que ahora continuará con movilizaciones, marchas y el gran objetivo de llenar las plazas frente al Congreso el próximo 10 de diciembre.

Esa ocasión coincidirá con el final de la siembra de granos gruesos de soja y maíz de segunda implantación y la suerte nacional ya estará echada.

El economista jefe de la Bolsa de Cereales, Ramiro Costa opina que aún cuando se siembren 20 millones de hectáreas de soja, ya se perdieron del total de área implantada cultivable, dos millones respecto de otros años.

Tres años atrás había cuatro millones de hectáreas de trigo, ahora la siembra finalizó con 2.8 millones, pero en el camino se eliminarán algunas áreas porque el proceso de cambio hacia un sistema lluvioso será lento en esta primavera y las lluvias no alcanzarán para salvar todas las espigas.

La siembra de trigo es la peor en muchos años, pero similar a la de 1903, época de la cual nos separa un espacio tecnológico de magnitud.

Respecto del maíz, la situación es parecida, el promedio de cobertura rondaba los 5.2 millones de hectáreas de maíz, ahora las estimaciones de la actual campaña de granos gruesos 2009-2010 apuntan, con suerte a dos millones de hectáreas.

La soja, en el mejor de los casos, pasará de los últimos 18.2 millones de hectáreas cosechadas en otoño de 2009 a 19 o 20 millones de hectáreas: Argentina decreció a pesar del incremento de la superficie sojera porque no alcanzó a cubrir las pérdidas en las áreas sembradas de maíz y trigo.

El especialista de la Bolsa de Cereales considera que hay factores que conspiran contra el incremento, la sequía y la fuerte presión impositiva sobre el sector que inciden particularmente en el avance del sector en los años malos como los actuales.

"El mundo está encaminándose hacia el récord histórico en producción de soja y trigo, la segunda perfomance de maíz", advirtió Costa para quien la mejor manera de mejorar la cadena de valor es "agregando áreas".

Eso tampoco ocurre en Argentina. No obstante, una rápida compulsa por las expectativas más alentadoras indican que si desaparece la presión sobre los productores, podrán volver a pegar un gran salto cualitativo en muy poco tiempo.

Mientras tanto el Gobierno también está preocupado porque la recaudación por los derechos de exportación de la soja cayó más de un 42 por ciento en agosto, mientras que el precio de la soja en Chicago perdió un 20 por ciento en el mismo mes.

Para el productor, tampoco es buena esa perspectiva, porque bajará el precio de los granos, pero seguirá con el alto tributo al César de trigo, maíz, soja, girasol y sorgo.

En tanto, el comprador externo cuando va a negociar cualquier grano argentino sabe que tiene delante un proveedor con dificultades para cumplir y que depende de un tercero, que en este caso es el Estado que puede intervenir a través de las múltiples regulaciones.

Es tan grande la maraña, que ya se habla de negociación de permisos de exportación (ROE) verdes (granarios) mellizos.

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