Arenga de Obama

Ante un auditorio de trabajadores, el presidente insistió con la creación de una opción estatal de cobertura.
Barack Obama volvió de sus vacaciones de verano decidido a impulsar su proyecto de reforma de salud. Y, para ello, ayer dio un discurso ante un auditorio de trabajadores en Ohio, donde insistió con la creación de una opción estatal de cobertura. "Sigo creyendo que una opción pública dentro del abanico de opciones de seguro ayudaría a mejorar la calidad y a rebajar los costos del sistema. Las aseguradoras privadas deben tener la posibilidad de hacer negocios en este sector, pero la reforma tiene que darse para que aquellos americanos y pequeñas empresas que hoy no pueden pagar un seguro puedan hacerlo", afirmó Obama ante un auditorio repleto de miembros de la Federación Americana de Sindicatos-Congreso de Organizaciones Industriales (AFLCIO), la mayor federación de sindicatos del país.

Sin vueltas, el mandatario aseguró que se acabó el tiempo para discutir y que ya es tiempo de aprobar su iniciativa. "En todo debate llega un momento en que hay que tomar una decisión. Déjenme decirles algo: ese momento es ahora", arengó un Obama en tono de campaña ante los aplausos de un público compuesto por unas cinco mil personas.

Obama, a su vez, expresó su compromiso por la construcción de "un sistema de seguro sanitario que funcione tan bien para el pueblo americano como lo hace la industria de los seguros, que debería ser un libre mercado para conseguir beneficios, pero también debería ser justo".

A tono con sus promesas de campaña, el demócrata aprovechó asimismo la ocasión para enfatizar que, según él, Estados Unidos necesita un movimiento sindical bien organizado para superar la crisis económica, ya que "un movimiento obrero fuerte es parte de una economía fuerte". Y para abordar, precisamente, la crisis, Obama eligió ser optimista. Entusiasmado con los que considera los primeros signos de recuperación, destacó que el sistema financiero "fue rescatado del hundimiento", que se registraba un incremento en las ventas de viviendas y que ya se podían ver signos de vida en la industria automotriz. Aún así, prefirió mostrarse realista frente a los números. "No crean que me engaño. Sé que el desempleo se encuentra en estos momentos en el 9,7 por ciento y que queda un largo camino por recorrer. Pero les aseguro que seguiremos trabajando para disminuirlo", sostuvo.

La de ayer fue la primera vez que un presidente de Estados Unidos en ejercicio decide pasar el feriado del Día del Trabajo junto a los sindicalistas de la AFLCIO. Quizá por eso, y por sus promesas de modificar la legislación vigente que hace del trámite de afiliación a un sindicato por parte de los trabajadores un trámite en extremo complicado, Richard Trumka, presidente electo de la AFLCIO, no dudó en tenderle una mano. "Este es un momento único en la historia de Estados Unidos y podemos hacerlo un momento de los trabajadores. El presidente dijo que va a luchar por un sistema que tenga una opción pública. Y nosotros lucharemos junto a él", aseguró el sindicalista.

Obama tiene previsto brindar mañana a la noche un discurso a la nación y al Congreso para pedir una aprobación rápida de la reforma de salud, resistida por los republicanos y los sectores conservadores.

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