La arena nos está tapando….

La última sudestada movió arena del banco al canal secundario y la boca del Puerto marplatense se tornó más difícil de sortear por falta de profundidad. Hay que sacar más de 3 millones de metros cúbicos de arena, pero hace un año que no hay avances.
Lo graficó muy bien Oscar Fortunato, el gerente del Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA) y particular damnificado por la precaria situación que se vive por estas horas en ámbitos pesqueros y portuarios.

"Habrá que modificar el mapa turístico de la ciudad para sumar una nueva playa en la costa marplatense. En la boca del Puerto hay arena suficiente para montar un balneario", dijo el lobbysta de las empresas integradas de la ciudad, que es lo mismo que decir Moscuzza, Solimeno y Valastro.

Y a juzgar por la respuesta desde ámbitos oficiales, no asoma un interés profundo en poder cambiar la situación. O si existe, lo que no hay son medios para resolverla.

En realidad, todo lo que engloba al Consorcio Portuario, sin excluir a José Pérez de la Sierra, su asesor en materia de dragado, está bastante caracterizado por el amateurismo.

Porque la draga 259 C Mendoza, que aportó el estado nacional a través de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, se rompió el 9 de junio y desde ese momento está en reparaciones.

Esa draga era la encargada de devolverle profundidad a la boca e interior del espejo de agua. Desde el Consorcio, como la Municipalidad y la misma Subsecretaría, poco más que la transformaron en un talismán infalible.

Luego de mucho esperar, finalmente amarró en la Base Naval el 22 de abril pasado. Cuando decimos mucho esperar, es mucho. Eduardo Pezzati, el presidente del Consorcio, había dicho que llegaba en septiembre del año pasado.

Pero desde que llegó, la draga lo único que hizo fue sumar pruebas y fallas. Primero se rompió un guinche del ancla, luego uno de los motores que impulsan las hélices y terminó por fundir uno de sus motores principales.

Y eso que el Estado había aportado 4 millones de pesos sólo para reparar esos motores. Por lo demás, con fondos públicos atravesó un proceso de reparación integral en Astilleros Tandanor, en el Puerto capitalino.

La ironía del ex subsecretario de Pesca de la provincia de Buenos Aires se traduce en bronca e impotencia cuando ve peligrar el comercio exterior de sus representadas, como consecuencia de la falta de profundidad que afecta a la estación marítima local.

Es que a partir de la arena que se acumula en la puerta de entrada del Puerto, los barcos portacontenedores entran en cuentagotas. De tres navieras que prestaban el servicio, ahora sólo entra una sola. Las otras dos no pueden.

Los barcos de Maruba hace dos años que no pueden pasar por el canal secundario. Hamburg Sud confió en las autoridades del Consorcio y cambió su barco por uno más grande. Como los planes de dragado no se cumplieron, esa embarcación tuvo que pasar de largo. Maersk es la única naviera que saca la producción pesquera hacia los mercados internacionales. Pero su barco con capacidad para subir 240 contenedores, sólo puede cargar la mitad porque corre riesgos de quedar enterrado en la arena.

La situación empeoró hace una semana, luego del temporal de lluvia y viento que azotó a Mar del Plata durante dos días. Horas antes, dos barcos pesqueros habían quedado enterrados en la arena y fue un signo de alarma de todo el sector, que acudió presuroso a las oficinas del Consorcio a buscar explicaciones.

"A nosotros nos dicen que la draga está en condiciones en un 90 %, pero si ese 10 % que está faltando, es un motor principal, de nada sirve todo lo que sí anda porque no puede funcionar", le contó a este medio una fuente confiable que representa al grupo de prácticos que se encarga de guiar a los buques que -todavía- se atreven a ingresar al Puerto.

Es tal la precariedad con que se trabaja que luego de los cuatro encallamientos de buques pesqueros en el último semestre del año pasado, el Consorcio obligó a los buques de más de 50 metros de eslora a ingresar con el auxilio de prácticos y un remolcador.

La fuente contactada participó de la reunión que se mantuvo con Ricardo Luján, el subsecretario de Puertos, junto con representantes de empresas pesqueras, navieras y la Prefectura, con el objetivo de buscar explicaciones oficiales ante tanta arena que se acumula y no se saca del Puerto marplatense.

También quisieron cosechar algunas certezas sobre el arreglo de la Mendoza y una fecha probable para que vuelva a chupar arena. Como las respuestas no convencieron, se animaron a pedir otra draga.

Si ya es difícil que la Mendoza cumpla con todo lo prometido, mucho más es conseguir una nueva draga en Mar del Plata. La dependencia que comanda Luján tiene dos dragas más, pero una está en reparaciones y la otra, trabajando en el Puerto capitalino.

Sobre esa embarcación que está arreglándose, el rumor que corre por los muelles del puerto señala que el cigüeñal que rompió la 259 al fundir dos bielas, no fue reparado, sino que se lo reemplazó por el de esta otra, que es idéntica.

Pero en el Puerto marplatense hay una draga. Es la Acróbata, que tuvo un papel muy cuestionado en el dragado, el año pasado, al servicio de Dragamais Argentina.

La embarcación presentó serias deficiencias en la estructura y tenía las compuertas para expulsar la arena, que chupaban las bombas, deformadas. Esto la obligaba a tirar la arena por refulado, un proceso más lento y costoso.

Era tan precaria la situación de la nave que la Prefectura la obligó a ingresar a reparaciones. Los manejos económicos tampoco eran claros y generó deudas con varios de los tripulantes.

El prefecto Jorge Turín, ex jefe de la Prefectura Mar del Plata, tuvo un diagnóstico lapidario sobre la Acróbata. "Pese a su trabajo, el canal secundario no pudo ampliarse como para recibir buques de más de 150 metros de eslora". Fue tan pobre el rendimiento de la draga que el canal secundario se mantuvo en las mismas condiciones. Se pagaron casi 2 millones de pesos para esa tarea.

"Lo bueno de esa draga es que si hay una emergencia, puede trabajar mañana", dijo Darío Sócrate, presidente de la Cámara de Armadores, que también le planteó las quejas a Luján.

Pero la Acróbata debe renovar unos certificados en Prefectura y como es un buque de bandera extranjera, el permiso para permanecer y trabajar en el país. "Eso lo firma Luján, no hay problemas", avisaron desde el Consorcio, que miran como sin entender en el brete que se metieron por culpa de la 259. Muchos la vieron como su salvación, pero hasta ahora sólo se mostró como un salvavidas de plomo.

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