Un arco empresario con mayor definición política

Por: Marcelo Bonelli

La presencia conjunta de las entidades del campo y de la industria en el acto de ayer en Palermo anticipa lo que será una actuación más firme y propositiva frente al Gobierno.

La presencia conjunta, ayer, de fuertes entidades empresarias en la concentración del campo constituye un hecho político clave: se trata del embrión de un frente empresario activo y crítico contra las estrategias de la Casa Rosada. Convocados por la Mesa de Enlace, la Unión Industrial acompañó la protesta con toda su cúpula fabril y la Asociación Empresaria estuvo representada por su ya electo titular Jaime Campos. También se sumó Adolfo Ablático, de ACDE. Así, la decisión de concurrir implica un realineamiento público de los hombres de negocios y la convicción de trabajar juntos para las enfrentar iniciativas económicas del kirchnerismo.

El movimiento de unidad también expresa la vocación de las entidades de cambiar ejes de discusión y plantear una nueva agenda con la Quinta de Olivos. Se trata, en definitiva, de trocar la actitud pasiva de los hombres de negocios frente al avance de los funcionarios. El embrión del frente empresario se mostró ayer y levanta las siguientes definiciones políticas:

-Fortalecer las instituciones y el rol del Parlamento, para fijar límites al Gobierno;

-Trabajar contra el avance de la injerencia estatal en los negocios;

-Exigir cambios en los modos de actuar del Gobierno, que enturbian el clima de negocios;

-Instrumentar rectificaciones macroeconómicas.

El giro más fuerte se produjo en la Unión Industrial. La Mesa de Enlace inició hace dos años un combate sin retorno contra el Gobierno y siempre la AEA tuvo una actitud critica hacia la Casa Rosada. El acuerdo para participar de la concentración de ayer fue tejido por Hugo Biolcati y Héctor Méndez.

La decisión de que participen en masa los máximos "popes" industriales, se decidió el martes en una conversación telefónica entre el propio Méndez y Miguel Acevedo. Méndez los alentó a concurrir y Acevedo está convencido de la jugada política: además de vice de la UIA, es secretario de la AEA y dueño de Aceitera General Deheza. Acevedo planteo el tema en la intimidad del comité ejecutivo y ahí se resolvió hablar telefónicamente con Méndez, que está en Israel. "El campo y la industria, tienen que estar juntos", dijo Federico Nicholson, de Ledesma.

Todos coincidieron y acordaron integrar la delegación a la marcha rural: además de Acevedo y Nicholson, Juan Sacco, Alberto Alvarez Saavedra, Daniel Funes del Rioja y Luis Betnaza, de Techint. Con esa resolución, la cúpula de la Unión Industrial modifica radicalmente su relación con el Gobierno y confirma una actitud política contestataria.

La decisión generó anoche una fuerte interna y un debate, dado que en la central fabril coexisten importantes grupos que no quieren romper puentes con la Casa Rosada. Sostienen que deben convivir aún dos años con el kirchnerismo y que la presencia en el acto del campo se hizo sin aprobación de los cuerpos orgánicos de la UIA.

Pero la iniciativa responde a la estrategia trazada en una "cumbre secreta" que tuvo el establishment en mayo, en medio del conflicto por las expropiaciones de Venezuela a Techint. Estuvieron el comité de presidencia de la UIA y las máximas jerarquías de la AEA como Luis Pagani y Paolo Rocca. Ahí, y en conjunto, resolvieron ir tomando distancia del kirchnerismo. Fue una reunión frontal y sincera, donde también hubo mucha autocrítica.

Ahí se dijo que "el kirchnerismo va a venir por todo" y se planteó que sólo la "unidad" del empresariado con la Mesa de Enlace podía ponerle limites a la ofensiva de Néstor Kirchner.

También se concluyó en que sin una propuesta política y económica unificada era poco lo que podía hacer el movimiento empresario. Ahora la Mesa de Enlace, AEA y la UIA avanzan para concretar esa propuesta.

Se trata de planteos similares a los que vienen desde Washington. En unos días Arturo Valenzuela, el subsecretario de Asuntos Hemisféricos, llegará a Buenos Aires con tono crítico, si bien la visión del Departamento de Estado es más comprensiva que la posición del Departamento del Tesoro. El encargado del "caso argentino" en el Tesoro es el subsecretario de Finanzas Internacionales. Charles Collyns, de él se trata, es un crítico de la Argentina desde la época en que trabajaba en el FMI.

Ahora desde el Tesoro, se cuestiona a la Argentina por el INDEC y se afirma que el gobierno de Cristina Kirchner ni siquiera cumple lo básico que exige el Grupo de los 20. Se refiere a ser auditado por el Fondo Monetario. Collyns también fustiga en privado al ministro Amado Boudou.

En Washington consideran que son poco serios los "globos de ensayo" y anuncios que lanzó el ministro sobre un inminente acuerdo con el Club de París. Boudou es consciente de su flaqueza en Washington y por eso volvió a presionar para cambiar a los delegados argentinos en el FMI y el Banco Mundial. Alberto Camarasa se resiste a dejar el cargo en el Banco Mundial. Boudou le pidió la renuncia, pero hace más de un mes que Camarasa no la concreta.

Hace una semana, Néstor Kirchner objetó y bloqueó ya otra propuesta de Boudou: nombrar a Héctor Torres, como coordinador de las representaciones financieras argentinas en Washington. En Economía dicen que Boudou hizo el anuncio sobre el Club de París, para cubrir el impacto negativo de algo que anticipó Clarín: se confirmó la postergación para el bimestre enero-febrero del canje de los holdouts y así habrá una nueva demora para regresar a los mercados.

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