Arancedo: "Con el voto no damos un cheque en blanco"

El arzobispo de Santa Fe hizo hincapié este fin de semana en la responsabilidad del ciudadano que se pronunció el 28 de junio y del político elegido. "Los políticos argentinos han quedado atrapados por la magia del poder como un valor en sí mismo, que termina haciendo de la política un medio para llegar y permanecer, y no una delegación temporal al servicio del bien común" advirtió.
El arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo se pronunció este fin de semana sobre las lecciones que dejó el último acto electoral y el compromiso surgido allí tanto del ciudadano como de los elegidos. Este es el mensaje:

Hemos asistido a una instancia electoral que hace a la vida constitucional de nuestro país. Este hecho tiene su importancia, hemos ejercido el derecho al voto como un instrumento que nos permite participar de su vida institucional. Pero no debemos pensar en algo puntual, es decir, ya hemos votado, ya hemos cumplido. El día después de las elecciones el país es el mismo. Los problemas de ayer son los de hoy. Qué ha cambiado entonces? En un sentido mucho, el ciudadano con su presencia en los comicios se hace protagonista y rescata a la política como un bien de la sociedad. Esto es mucho, ciertamente, pero no es suficiente.

El pueblo, según nuestra Constitución, gobierna a través de sus representantes. Esto no debe entenderse como una suerte de cheque en blanco que otro va a llenar. En el voto expresamos nuestras ideas y proyectos llamados a hacerse política desde un gobierno. De este voto delegado en una persona o partido seguimos siendo dueños; por ello debemos sentirnos responsables del gobierno o legisladores que elegimos. Esto vale ante todo para la clase dirigente que ha recibido el voto de confianza de sus electores. Lamento decirlo como un juicio, pero creo que los políticos argentinos han quedado atrapados por la magia del poder como un valor en sí mismo, que termina haciendo de la política un medio para llegar y permanecer, y no una delegación temporal al servicio del bien común.

Fue común escuchar la ausencia de propuestas durante la campaña, creo que esto se debe, como dije, a un privilegiar el tema del poder y, además, a la falta de cuadros de estudio en los partidos políticos, tan necesarios, sobre todo en temas que hacen a la vida y cultura de la sociedad. El ciudadano más que un cliente o consumidor, es un ser dotado de inteligencia y de una apertura única al mundo de los valores, como a la verdad, la belleza y el amor. Si bien los temas de política económica como de inserción en el mundo son importantes, el hombre en su desarrollo integral siempre será el centro y la finalidad de toda realización política. Frente al drama de la marginalidad y sus consecuencias culturales, la exigencia moral de la inclusión social, como el cuidado a la dimensión espiritual del hombre, forman parte de una sana y fecunda vida política.

En el voto no entregamos un cheque en blanco. Para una persona, por ejemplo, que se define católica, hay temas de particular importancia que hacen a principios que se los ha llamado no negociables, porque están en la base de una concepción del hombre y la sociedad, y hacen al bien común de la misma. Me refiero al tema de la vida y su cuidado, y el claro rechazo del aborto; al tema del matrimonio, como unión libre de un hombre y una mujer; o al tema de la libertad de enseñanza, como un signo de respeto a la familia, primera responsable en la educación de sus hijos. Estos temas también forma parte de la política y, por ello, permanecen como una responsabilidad del ciudadano que ya ha votado.

Estas reflexiones sobre nuestra responsabilidad cívica, más allá de un acto eleccionario, pienso que nos pueden ayudar a sentirnos protagonistas permanentes en la vida y el futuro de nuestro Patria. Reciban de su Obispo junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor Jesús

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