Aramburu minimizó el factor político en las escuchas ilegales.

El Ministro de Gobierno, Guillermo Aramburu, se pronunció al respecto del avance de la causa que lleva la Justicia Federal sobre las “escuchas ilegales” practicadas contra el Jefe de la Policía y la Gobernadora. Pidió esclarecer el caso por que “afecta a las instituciones y no solo a las personas”, señalando que debe ser aclarado mas allá de “si tenía alguna finalidad política”, sobre lo cual no quiso opinar.
El avance significativo que tuvo la causa judicial que lleva adelante la Justicia Federal en torno a las escuchas ilegales que fueran practicadas contra el Jefe de la Policía, Walter Papa, y la gobernadora Fabiana Ríos; fue motivo de pronunciamiento de parte del responsable de la cartera política del Gobierno Provincial.

El ministro de Gobierno, Guillermo Aramburu, desde un primer momento evitó comprometerse en sus opiniones señalando buscar “no entorpecer la acción judicial y llevar todo por los carriles correspondientes, como lo entendió el Jefe de Policía que ha denunciado en su oportunidad esta situación ante la Justicia Federal y estamos a resultas de lo que la decisión de la Justicia Federal conlleve”.

Aramburu en su calidad de abogado además aclaró en relación a las mujeres imputadas, que “lo que había era un pedido de paradero de estas dos personas, yo no estoy anoticiado que haya existido un pedido de captura por lo que se actuó desde la Policía enviando el paradero”.

Al respecto de la posición del Gobierno, aseguró que “la opinión del Gobierno es la absoluta e imperiosa necesidad de que este tipo de situaciones se resuelva, por que estamos hablando de una escucha que amen de ser ilegal, el modo de extracción ha sido sobre dos personas fundamentales de la administración pública, como son la propia gobernadora de la provincia y el Jefe de Policía de la provincia, y ello es independiente de la gestión que esté gobernando, es una total falta de respeto a las instituciones”.

Sobre un evidente factor político en este tipo de maniobras, dada los personajes públicos a los que se apuntó y por las personas supuestamente involucradas, Aramburu prefirió bajar los decibeles en este sentido, al aseverar; “no se presumía ningún factor político, pero a partir de que tomó estado público en algunos medios y pseudos medios de comunicación, se denunció independientemente de saber de quien fue o si tenía alguna finalidad política”.

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