Aramburu expresó su "indignación" por manifestación frente a la vivienda de la Gobernadora.

El ministro Coordinador de Gobierno, Guillermo Aramburu, expresó su "indignación" por la manifestación de operarios de la textil Blanco Nieve de Río Grande frente a la vivienda de la gobernadora Fabiana Ríos, "a pesar de que ya se había acordado con ellos una audiencia para el próximo jueves a los efectos de analizar la problemática del sector".

El funcionario observó que "los manifestantes habían solicitado una audiencia con la Gobernadora, y ésta les ofreció concretarla el jueves en Ushuaia, o el viernes en Río Grande, en caso de que no pudieran venir a la capital".

Aramburu aseguró que la voluntad del Gobierno "siempre fue atenderlos, y aceptar su reclamo tal como se hizo con otros gremios"; pero no obstante eso y luego de la reunión mantenida con la mandataria provincial esta semana, "decidieron manifestarse frente a la casa de la Gobernadora, en un momento en el que sólo se encontraba su hija menor".

Comentó inclusive que "esta misma gente se presentó en el Concejo Deliberante de Río Grande, requiriendo a los ediles que transmitan a las autoridades legislativas su situación", y que "el concejal Longhi asumió el compromiso de hacerlo". "Justamente hoy, Longhi vino a Ushuaia para hacer esas presentaciones", subrayó.

El Ministro advirtió que "este tipo de medidas no ayuda a resolver nada", y exhortó a "separar los tantos, porque una cosa es la situación crítica que puede llegar a vivir el sector industrial general, y el textil en particular, y otra es habilitar esta clase de acciones a pesar de haberse dado todos los canales naturales para la atención".

El funcionario consideró que "hay que desalentar este tipo de acciones", y argumentó que "no las compartimos, porque tienen un fuerte componente autoritario. Así que no vamos a permitir que esto continúe en el tiempo".

El concejal Gustavo Longhi también dijo estar "asombrado" por la decisión de los trabajadores de la fábrica textil de manifestarse en la puerta de su vivienda, ya que, "esos mismos trabajadores vieron que asumimos un compromiso de trabajar en posibles soluciones a sus problemas, van a la puerta de mi casa a asustar a una criatura, y a molestar a los vecinos".

"Esto, evidentemente, responde a un direccionamiento político", aseguró Longhi, quien sostuvo que "bajo estas circunstancias no hay posibilidad de solucionar absolutamente nada". Longhi, señaló que "esta situación demuestra que hay un grado de violencia incitada". "Yo también viví esa experiencia de cierre de fábricas, y de suspensión; pero cuando a mí me sucedió esto no fui a la casa del intendente, del gobernador, de un legislador o de un concejal a molestar a sus hijos", dijo.

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