“Aquí hay historias aún no contadas”

Al tiempo que el ruido de las armas deja de oírse, el costo humano de 3 semanas de carnicería recién empieza a tomar forma.
Luego de 23 días de bombardeos y disparos de artillería, los habitantes de Gaza comienzan a buscar a sus muertos y desaparecidos entre las ruinas de sus hogares. El número de víctimas fatales palestinas al momento del cese el fuego alcanza la cifra de 1300; 410 de ellas fueron niños. Los heridos, más de 5300.

“Aquí hay historias todavía no contadas que deben buscarse entre los escombros para salir a la luz. Es imposible saber cuánto tiempo llevará esta tarea”, señala Chris Gunness, vocero de la Agencia de la ONU para los palestinos (Unrwa).

“Nos enfrentamos a destrucciones masivas. De nuestros 200 locales, 53 fueron reducidos a cenizas, entre ellos nuestro cuartel general, quemado desde sus cimientos por las bombas israelíes de fósforo blanco”, explica.“Tenemos que alimentar a 50.000 personas aquí en Gaza y no sabemos cómo llegaremos hasta ellas”, se lamenta el trabajador humanitario.

La familia Shahadeh se prepara para abandonar la ciudad de Gaza y volver a su hogar en Beit Lahiya, al norte. “Me dijeron que los demonios ya se fueron. Voy a regresar para ver cómo empiezo de cero. No tengo otra opción”, declara Riyadh, padre de familia.

Se supone que las clases iban a comenzar de vuelta esta semana, pero muchas escuelas, incluidas las de la ONU, ya no existen. “Encontramos nuestros libros y escritorios despedazados por las bombas. Los israelíes hicieron esto porque no quieren que tengamos una educación. Para ellos somos el enemigo”, sentencia Mohammed Yayya, de 15 años.

“Los niños pagaron el costo más alto en este conflicto. Muchos de ellos pasaron semanas con frío, hambre, privados de agua y atención médica, viendo solo muertes a su alrededor”, concluye Kate Redman, de la organización Save the Children.

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