Aquí no hay crisis, pero...

La presencia del gobernador Daniel Scioli en Mar del Plata no debe sorprender a nadie. Su condición de espectador de partidos de tenis por la Copa Davis, tampoco, si se tiene en cuenta que fue un gestor importante para conseguir una sede bonaerense para esta ocasión histórica.
Ahora, el contexto, hay que convenir, genera otro debate más amplio respecto del clima de inseguridad y el porvenir económico a la luz de la crisis financiera internacional.

Se pueden entonces proyectar dos hipótesis. Su presencia obedece a que está todo bajo control o que, en definitiva las soluciones llegarán y sólo se debe tener en cuenta el factor tiempo.

En cuanto a seguridad, los spots oficiales televisivos dan cuenta de dos millones de operativos policiales en base a llamados al 911, sin abundar en aclaraciones. Es una idea de gestión, aunque no de eficacia a la luz de dramáticos y fatales casos de inseguridad en el oeste y norte del conurbano que generaron airados reclamos y protestas. El homicidio en una heladería de El Palomar y una seguidilla de robos en San Isidro, bastaron para generar un clima de incertidumbre en cuanto a lograr la tranquilidad social en esta materia. Nuevamente la sensación de vulnerabilidad ganó en los hogares de millones de bonaerenses.

Ahora, lo novedoso no es el flagelo de la inseguridad, que trata de explicarse en un sinnúmero de causas y protagonistas, reduciendo la dimensión de responsabilidad que le cabe al Poder Ejecutivo. Lo nuevo pasó a ser el escenario de crisis financiera no tan lejana que puso en el nivel del rumor los posibles efectos de un desfinanciamiento estatal en un clima similar al 2002.

Tampoco es novedoso que haya optimismo, pero lo cierto es que habrá un presupuesto de cincuenta mil millones de pesos, según el ministro de Economía quien, en recientes declaraciones públicas, señaló que por supuesto nadie es ajeno al clima con viento desfavorable en el mundo financiero internacional.

Voceros provinciales señalaron que al respecto ya está en marcha el observatorio social que permitirá ir monitoreando y detectando problemáticas productivas por ramas en la provincia.

Hasta el momento hay 18 pedidos de procedimientos preventivos de crisis en un total de 850 mil empresas empadronadas en territorio bonaerense. Por ahora en el ministerio de Trabajo, cuando se esperaba alguna situación tormentosa sólo hubo alguna llovizna. Igualmente nadie puede derrochar optimismo al mirar otras provincias como Córdoba donde los pedidos de crisis son casi el doble.

Curtiembres y frigoríficos con producción destinadas a la exportación son el mayor dilema a resolver en cuanto a paz social entre patrones y trabajadores. Hay muchas opciones antes que llegar a la solución "SMATA", esto es practicar una quita de sueldos a cambio de conservar puestos de empleo. En el caso bonaerense primero se escucharán ofertas menos traumáticas como adelanto de licencias y vacaciones y, en el peor de los casos suspensiones. La semana que viene puede ser clave al respecto.

Lo optimista de todo esto, si así puede calificarse, es que las terminales automotrices con asiento en tierras bonaerenses confiesan no adolecer de problemáticas como sí ocurre con las cordobesas. Desde una terminal francesa que contó con la presencia presidencial para inaugurar un nuevo modelo afirmaron que no ven nubarrones en el menos un horizonte de seis o siete meses. Mientras tanto, la central de esa misma terminal en Francia, dispuso sin atenuantes que cuatro mil operarios sean despedidos.

Mientras tanto la varias veces lanzada mesa productiva se ha convertido en una mesa terapéutica para la defensa y el salvataje, ya no del crecimiento y pasa a ser una discusión de como amortiguar el impacto de la crisis. Lejos se está de hablar de repetir crecimientos similares a los del último lustro.

No se han conocido muchas definiciones del gobierno bonaerense acerca de determinadas propuestas que han surgido desde sindicatos, como es el caso de la posible triple indemnización para evitar despidos que hizo la CGT o la prohibición que formulara la CTA. En algún momento Scioli se encontrará con algún interrogante al respecto que obligará a tomar partido por alguna opción de las señaladas o en defensa del sector patronal.

El gobernador sigue con su ritmo de agenda de gestión no evita hacer comentario sobre los temas que importan como la inseguridad. Pero no se nota un mayor énfasis en cuanto a los efectos de la crisis financiera. Con lo cual, y volviendo al terreno de las presunciones, puede obedecer a no echar más leña al fuego y configurar una imagen alarmista o directamente negarla o subestimarla.

Hace unos años, aunque con otro escenario, como fue la salida de un vicepresidente de la Nación, el entonces presidente Fernando de la Rúa formulaba la emblemática frase "aquí no hay crisis" para luego caer su credibilidad por un tobogán. Por esta cuestión, la respuesta indicada de la forma más aconsejable en estas circunstancias suele nacer de la impronta del talento y personalidad sólo reservada a grandes estadistas y estrategas de la política. Y no muchos suelen entrar en ese molde. (www.agencianova.com)

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