Aquella bandera de los derechos humanos

Por N. Wiñazki

Grondona asumió como presidente de la AFA el 6 de abril de 1979 a través del voto de una asamblea controlada por el vicealmirante Carlos Pedro Lacoste, organizador del Mundial 78 y ex vicepresidente de la FIFA.

Don Julio Grondona acaba de conseguir un logro político mayúsculo para la era K. A partir de ayer es uno de los principales aliados del Frente para la Victoria, casi un héroe, celebrado incluso por la JP Descamisados. Es el primer dirigente que goza de ese enorme beneficio, a pesar de que representa todos aquellos valores que el kirchnerismo puso como supuestos límites intolerables: emblema del poder permanente, acompañó como presidente de la AFA a todos los jefes de la última dictadura, y lo hizo con el mismo énfasis y las mismas convicciones con las que después colaboró con Alfonsín, Menem, De la Rúa y Duhalde.

Grondona asumió como presidente de la AFA el 6 de abril de 1979 a través del voto de una asamblea controlada por el vicealmirante Carlos Pedro Lacoste, organizador del Mundial 78 y ex vicepresidente de la FIFA.

Así como ayer se sentó con Cristina Kirchner en el despacho presidencial, Don Julio lo hizo en infinidad de otras ocasiones, aunque el sillón de Rivadavia haya estado ocupado en ese entonces por dictadores como Jorge Rafael Videla o Leopoldo Galtieri. Junto a ellos entregó copas a distintos campeones, sonrió para las fotos, celebró las victorias de la Selección. Por mucho menos que eso el oficialismo masacró mediáticamente a distintos dirigentes e instituciones, a los que sacó de la cancha de la discusión de la cosa pública. Los machos K de los micrófonos, voceros inflexibles como Carlos Kunkel, esta vez callaron. La vara de la moral que se maneja en Olivos no cuenta para Grondona.

La ensalada ideológica en la que se transformó el oficialismo tuvo ayer un día paradigmático. Kirchner visitó Ciudad Oculta por la mañana junto a Hebe de Bonafini y las Madres de la Plaza de Mayo. Su esposa pactó por la tarde con Grondona (Julio, no Mariano, para tranquilidad de los oficialistas).

El presidente de la AFA entra al elenco de protegidos del Gobierno con la inestimable virtud de ser el aliado necesario en la pelea de turno. Está perdonado. El Frente para la Victoria es el movimiento político que mejor resume en su nombre su objetivo de fondo, que siempre importa más que las formas: el triunfo.

Grondona se defendió varias veces por su papel durante la dictadura diciendo que a él lo habían elegido "los clubes, no el almirante Lacoste". A partir de ayer también lo eligieron los Kirchner.

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