Los apuros del Gobierno para lanzar el boleto único

Los apuros del Gobierno para lanzar el boleto único
Obligó a imprimir unos pocos, que se repartirán desde mañana
En tiempo de elecciones, incumplir una promesa en un tema de alto impacto en la gente puede tener su costo. Por eso, el viernes pasado la empresa alemana Giesecke & Devrient se enteró de que sería la encargada de proveer cinco millones de tarjetas que servirán para viajar en colectivos, subtes y trenes sin utilizar monedas. Pero horas más tarde el Gobierno le hizo saber algo más: en pocos días debía tener impresas 50.000 tarjetas para entregar desde mañana.

La presidenta Cristina Kirchner había prometido en febrero que el Sistema Unico de Boleto Electrónico (SUBE) estaría listo en 90 días. Después, el ministro Julio De Vido estiró el plazo (lo llevó al 22 de junio). Pero el tiempo pasaba y no había casi avances, algo que partidos de oposición se encargaron de criticar.

El Gobierno puso, pues, manos a la obra, y en un puñado de días se montó un operativo relámpago para que al menos algunas tarjetas ?un porcentaje mínimo respecto del total? estuvieran en la calle a tiempo. La campaña electoral pareció dejar su huella; en el frente de los plásticos figura impreso un sello llamativo por tratarse de un boleto: Presidencia de la Nación.

"¿A qué se debe esa inclusión?", preguntó La Nacion a una fuente cercana al proyecto. "El diseño fue del Gobierno. Y por lo que tenemos entendido, hasta la propia Presidenta lo vio y lo aprobó. Hay que agradecer que no le pusieron «Presidencia Kirchner»", comentó, con un dejo de ironía.

Pese a que la presidenta Cristina Kirchner dijo en febrero que en 90 días funcionaría el sistema y que luego el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, llevó ese horizonte al 22 de junio, los usuarios de transporte público del área metropolitana verán el lunes algunas pruebas pilotos en un puñado de líneas.

Aun cuando el SUBE era concebido como un éxito de gestión en medio de la campaña, el Gobierno no llegó a tiempo con la instrumentación del sistema. De cinco licitaciones que se requieren para poner en marcha el plan, sólo se llegó a terminar una: la compra de las tarjetas. Entonces, como no hay tiempo para implementar nada antes de las elecciones del 28 de junio, se optó por acomodar las redes prepagas que existen en algunas empresas a los requerimientos del nuevo SUBE.

Giesecke & Devrient, la adjudicataria de la licitación que confeccionará las tarjetas, entregará una primera partida de plásticos que tendrán un chip y una banda magnética en el dorso. De apuro, la compañía entregará mañana la primera partida de 50.000 unidades que serán repartidas en forma gratuita por la Secretaría de Transporte en las estaciones Constitución, Once y Retiro, y en las esquinas de las avenidas Cabildo y Juramento y de Florida y Diagonal Norte.

Si se toma en cuenta que diariamente en el área metropolitana se venden alrededor de 9,5 millones de boletos, si se cuentan colectivos, trenes y subtes, poco podrán hacer 50.000 tarjetas para paliar el problema de la falta de monedas.

Como el Gobierno no llegó a armar las licitaciones para colocar los validadores en las unidades y la red de recarga, los afortunados que se hagan de la tarjeta podrán utilizarla en las redes existentes como Monedero -que instaló en 2001 el grupo Roggio en el subte y en la línea de ferrocarriles Urquiza- o las que existen en las líneas 61, 62, 5, 8 50 y 101, que fueron montadas por los propios transportistas.

"Esto es un gran proyecto, encorsetado en tiempos electorales que estropean todo", resumió un empresario que está ligado a una de las empresas que pugnan por quedarse con una parte del negocio.

Aún quedan pendientes cuatro licitaciones. Las dos más importantes son la que contratará a quienes pongan las máquinas validadoras en las unidades y la que beneficiará a quien mantenga y opere el sistema, llamado back office . En la primera están anotados Telecom -con equipos de Olivetti- y un consorcio integrado por Roggio, Indra y Siemens.

En la otra pujan Indra, una UTE integrada por Metronex (Roggio) y Siemens y otra por Tallion e Hid. Y aquí surge el nombre del empresario kirchnerista Cristóbal López como interesado en participar en la licitación. "No tenemos nada que ver. No participamos", dijeron cerca del hombre de negocios.

La tarjeta demorada

* Se entregarán desde mañana 50.000 tarjetas.

* Diariamente en el área metropolitana se venden 9,5 millones de boletos entre colectivos, subtes y trenes.

* Aún quedan por adjudicar cuatro de las cinco licitaciones que se requieren.

* Por ahora el SUBE funcionará en las redes que ya existen en algunas empresas, como el Monedero de Metrovías.

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