Apuran la reestatización de la fábrica de aviones de Córdoba

Todo está listo para que el próximo martes la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anuncie, con bombos y platillos en su tercera visita a esta provincia en menos de un mes, la reestatización del Area Material Córdoba. La legendaria Fábrica Militar de Aviones que, desde hace más de una década, está bajo la concesión de la norteamericana Lockheed Martin Aircraft Argentina. Este cambio de manos le costaría al Estado unos $ 110 millones.
Mientras que en el Congreso aguardan que la presidenta envíe el proyecto que devolverá a la Nación el Area Material Córdoba (AMC), como aquí se conoce a la planta de camino a Carlos Paz; voceros de la Lockheed que pidieron reserva para sus nombres, le aseguraron a Clarín que "la Lockheed no le cree nada al gobierno hasta que las cosas se concreten y cumplan lo que dicen que harán y pagarán". Un anuncio que tienen entre ceja y ceja cuando, hace poco menos de un año, la ministra de Defensa, Nilda Garré, adelantó las intensiones del gobierno de recuperar la fábrica. "Por el momento nosotros prestamos servicios en dos contratos -precisaron a este diario desde la empresa--: el mantenimiento de los aviones de la Fuerza Aérea, y la fabricación de los aviones Pampa, de los que ya entregamos 6 de los 12 pautados". Actualmente, en el inmenso predio, trabajan 1.100 empleados.

Entre los planes que el gobierno kirchnerista tiene para el AMC, destaca que en sus hangares se haga el mantenimiento de las flotas de Aerolíneas Argentinas y Austral; además de la continuación del armado de los IA-63 Pampa. También se anunció que Embraer, de Brasil, podría fabricar partes de su avión E-170 en suelo cordobés, aunque desde afuera y desde adentro de la Lockheed descreen de un futuro convenio y citan, a modo de prueba, que la central brasileña ha despedido "casi 5 mil trabajadores en los últimos meses".

Por lo pronto, a la Lockheed, parecen agotársele sus días en tierras cordobesas, si el Congreso Nacional le da curso al envío presidencial en los dos meses siguientes de recibido el proyecto; para agosto el predio estará nuevamente en manos del Estado.

Pero no sólo de aviones se trata la visita de la presidenta a Córdoba el próximo martes. Ya estuvo en Villa Dolores a fines de febrero; y en Villa María, el jueves pasado. ¿El objetivo de tanta presencia? Ponerle su sello personal a una alianza que estima crucial para pelear las elecciones legislativas de octubre: la que intenta tejer entre el gobernador Juan Schiaretti y el intendente capitalino Daniel Giacomino; y disputarle así los números a la inminente unión entre el verborrágico Luis Juez, del Frente Cívico y Social, y el titular del radicalismo cordobés, Mario Negri quienes irían primeros en la intención de voto; seguidos por los "radicales puros" Rubén Américo Martí y Ramón Mestre (h).

Hace pocos días, en la inauguración de un nuevo tramo de la autopista Córdoba-Rosario en Villa María, Cristina le prodigó numerosos guiños de amistad a Schiaretti, a quien llamó directamente "Juan". Mientras y desde la platea, Giacomino, con la actitud del soldado con que gusta autodefinirse, les aplaudió cada palabra.

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