Apuran las gestiones con gobernadores

Contactos oficiales con Córdoba y Santa Fe
El Gobierno ya está en la fase 2 de la crisis: conseguir que el Congreso ratifique el decreto que creó el Fondo del Bicentenario y le garantice el permiso para aplicar reservas al pago de la deuda y liberar dinero para el gasto corriente.

La ofensiva empezó de manera sutil. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, abrió vías de diálogo con el gobierno de Córdoba y el de Santa Fe, cuyos jefes (Juan Schiaretti y Hermes Binner) han mostrado que podrían aprobar el uso de reservas si parte de los fondos se destinan a financiar obras en sus provincias.

"Todavía no dieron el sí, pero se seguirá negociando", indicaron fuentes de la Casa Rosada. Schiaretti podría aportar el voto de cuatro diputados y Binner tiene un bloque de seis en Diputados, más un senador.

Además, ya hubo sondeos entre la Casa Rosada y el gobierno de Chubut (el peronista crítico Mario Das Neves ha sido cauto al hablar del Fondo del Bicentenario).

Para ratificar el polémico DNU presidencial que creó el fondo de reservas hace falta la aprobación de una sola de las Cámaras legislativas. El Senado, donde el kirchnerismo está a dos votos de la mayoría, es la gran apuesta del Gobierno. En ese sentido, le resultó alentador el apoyo público que dio el gobierno pampeano anteayer: los senadores Carlos Verna y María Higonet (peronistas disidentes) podrían ser la clave para destrabar la votación. Ellos, igual, se mantienen en silencio.

De todos modos, el Gobierno espera bloquear que la oposición pueda votar en contra del DNU en la Cámara de Diputados y anotarse un triunfo político de peso. Si gobernadores como Schiaretti, Binner o Das Neves mandaran a sus diputados a votar a favor o a abstenerse en el debate, podría frenar la intención opositora.

Por eso, fuentes del Gobierno ratificaban ayer la intención -anticipada por LA NACION el jueves- de preparar un proyecto de obras públicas cuyo financiamiento podría atarse al Fondo del Bicentenario.

Es una reacción típica en el kirchnerismo: ya intentó hacerlo durante la crisis con el campo, en 2008, cuando anunció que las retenciones móviles a la soja pagarían un plan de construcción de hospitales. En aquella oportunidad no alcanzó para desactivar la fuerte oposición a la medida.

En la Casa Rosada consideran que para que esta vez funcione la estrategia es importante que la comisión especial para debatir la actuación de Martín Redrado en el Banco Central emita sus dictámenes, pese a la renuncia del economista. Suponen que el voto será negativo y que eso le permitirá a la Presidenta argumentar que todo el escándalo de enero fue una exageración opositora.

Comentá la nota