Apuestan a que el Congreso apruebe el canje sin demoras

La oposición hace reclamos formales, pero el oficialismo tiene votos de sobra.
Mañana, el Gobierno enviará al Congreso la modificación de la ley cerrojo, que le permitirá a la presidenta Cristina Kirchner formalizar la reapertura del canje de los títulos públicos aún en default por unos 20.000 millones de dólares. Es el paso que le falta al Gobierno para empezar a discutir con los bancos que organizan la operación la letra chica de la operación. Son el Citigroup, el Deutsche y el Barclays.

De esos detalles futuros dependerán el porcentaje de la quita y, en consecuencia, la cantidad de tenedores de bonos que quieran o no ingresar a este canje. Ese proyecto de ley contemplará una suspensión transitoria del cerrojo que el Congreso votó en 2005 para el canje que en ese año lanzó el ex presidente Néstor Kirchner.

Fuentes oficiales confiaron que la suspensión será de un año o menos y sería necesaria porque para implementar el canje anterior, el Congreso votó una ley que le daba mandato específico a la Casa Rosada para cancelar aquella deuda y en la misma ley le prohibió la posibilidad de volver a lanzar otro canje.

El proyecto que el Gobierno enviará el lunes además remarcará que no habrá un trato diferencial entre los bonistas y que la quita que se ofrecerá será mayor a la que se ofreció en 2005. En aquel momento fue del 65% y la aceptación llegó al 76%. Según precisó el ministro de Economía Amado Boudou, el jueves en la conferencia de prensa donde anunció la reapertura del canje, el Gobierno espera que "haya un piso del 60% de aceptación".

El viernes circularon versiones que aseguraban que el propio ministro podría asistir al Congreso para hablar de los detalles de la ley cerrojo. Boudou, de hecho, dejó en claro: "Iremos todas las veces que sea necesario al Congreso para dar todos los detalles de este tema". En las bancadas K descuentan que la discusión por la suspensión de la ley cerrojo será super express y apuestan a que la aprobación llegue antes del 10 de diciembre.

Los bloques del PJ disidente, PRO, UCR apuestan a discutir más allá del canje, que en el fondo nadie cuestiona porque cancela deudas pendientes y abre una puerta para que el Gobierno en caso de necesitarlo pida crédito internacional.

Desde la oposición, además, dejaron trascender que el Gobierno no debería haber girado la "información de divulgación" a las reguladoras del mercado financiero de los Estados Unidos, Italia y Alemania -como el Palacio de Hacienda dijo que hizo el viernes- antes de tener aprobada la suspensión de la ley cerrojo. De todos modos, los números son holgados en la actual composición para el oficialismo. La necesidad de enviar o no una modificación a la ley cerrojo tuvo varios capítulos de debate entre los economistas del Gobierno y los referentes K del Congreso. Algunos creían que como la oferta surgió por parte de los bancos y no desde la Casa Rosada, no era necesaria esta modificación, otros en cambio se inclinaban por una iniciativa que le diera un marco legal a la operatoria ya en puesta en marcha. Finalmente se impuso la suspensión transitoria, una decisión que habría tomado el ex presidente Kirchner y que comunicó a Boudou en una reunión el jueves pasado.

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