La apuesta de Scioli incluye ministros y su nombre

Con una contundencia poco habitual para el meridiano mundo Scioli, la línea de fuego más cercana al Gobernador justifica, con frases terminantes, la casi confirmada aparición del mandatario en la lista de diputados nacionales. Además, aparecerán en distintas nóminas muchos más candidatos vinculados al Ejecutivo que los nombrados hasta ahora.
La movida presupone riesgos altos, y las razones para llevarla adelante van desde la "lealtad" absoluta hasta la necesidad de no quedar afuera de una elección "en la que ya se juega 2011". Pasando, claro, por la necesidad de mantener la Legislatura alineada; desafío que obliga a redoblar esfuerzos en una empresa complicada.

¿Sólo estos motivos empujan a Scioli a arriesgarlo casi todo en comicios de medio tiempo? No. Hay otros. Algunos son dulces para el oficialismo provincial, como la buena imagen, que ubica al Gobernador en la posición de salvador del espacio si Kirchner no da -o si Kirchner no va-. También existen razones incómodas y sólo expresadas por líneas menos sciolistas de origen, como las dificultades económicas por las cuales Buenos Aires necesita del auxilio nacional. Otros motivos podrían buscarse en la entendible ambición política de alguien con por recorrer.

Parece un hecho que la fórmula será Kirchner-Scioli. "Casi en un 90 a 10 en cuanto a posibilidades respecto de otras alternativas", dicen. Se miden distintas fórmulas con Néstor, Scioli, Sergio Massa, Florencio Randazzo y Alberto Balestrini.

En tren de especulaciones, aparece cada vez más la frase "si el pingüino no suma bien, quizá conviene que se baje". En este caso, una victoria del bonaerense lo colocaría en inmejorable posición como referente del PJ. ¿Pero dejará abierta el ex presidente la posibilidad de tener una sombra con dos elecciones consecutivas ganadas en la Provincia? Hay quienes refieren al king maker (hacedor de reyes). Demasiada generosidad por parte de Néstor. En cambio, el ser segundo para Scioli podría significar un aporte muy alto a una victoria cuyos laureles se llevará el pingüino.

Más allá de proclamaciones anticipadas, y las intenciones de llevar a los intendentes a un compromiso formal de acompañar

con su apellido, la decisión final estará empujada por las innumerables encuestas realizadas por estas horas.

En cualquier esquema, el Gobernador parece no zafar. "El no quiere renunciar a esta posibilidad, quiere ser candidato", suelen enojarse algunos colaboradores.

"Sus mayores virtudes son la lealtad y la responsabilidad institucional", insisten. Otros opinan sobre la inconveniencia de la "testimonial", pero no lo hacen público.

Todavía queda tiempo, y todas las probabilidades están sobre la mesa, incluso las de retirar la ficha de mayor valor. Pero empiezan las elucubraciones sobre qué hará Scioli una vez pasado el 28 de junio, cuando sería diputado electo. "Pase lo que pase, Daniel va a completar su mandato como Gobernador". Esta es una frase repicada en cada una de las oficinas del gobierno.

Sin embargo, usinas políticas alimentan diferentes hipótesis, y no en todas figura el ex vicepresidente en su actual cargo.

A priori sería un despropósito institucional, porque "él primará el puesto de más jerarquía para el que fue elegido, y en esta elección, si se presenta lo hace para mostrarse consustanciado con el modelo", refieren.

No obstante, los dimes y diretes hasta lo instalan como probable presidente de la Cámara de Diputados de la Nación. "Le permitiría estar en la consideración para 2011 sin el desgaste de la Provincia", argumentan quienes lanzan la especie.

"Scioli no es de apuestas tranquilas, y mucho menos de abandonar los cargos de responsabilidad", retrucan los sciolistas.

Esas especulaciones, que indefectiblemente colocan al vice, Alberto Balestrini, como posible sucesor antes de tiempo, son

desterradas desde ambos lados. Es más, Balestrini, en tanto vicegobernador y titular del PJ bonaerense, es otro potencial postulante a diputado nacional. Y quizá para él sí sea una conveniencia volver al Congreso, regresar a la silla principal de

la Cámara baja y desde allí posicionarse como posible candidato en 2011.

"Porque, acá, lo que se discute es 2011. Solá se presenta para ser candidato a Presidente; De Narváez habla de ser Gobernador; Cobos, Reutemann, y todos, hablan de los mismo. Estas elecciones son el primer escalón del próximo recambio presidencial, no te podés quedar afuera", afirman en La Plata. Un puro como Gustavo Marangoni es contundente: "En esta votación se juega más que el hecho legislativo, es muy importante ganar para seguir gobernando y continuar el proyecto".

Eso sí, nadie pierde de vista "la necesidad de garantizar una Legislatura afín, que no ponga palos en la rueda".

EL GABINETE

No sólo el premier bonaerense aportará su rostro, imagen y apellido. Si los vientos no cambian súbitamente, la mayoría de los

ministros de su gobierno están destinados a casilleros en las listas. Ya sea para el Congreso nacional o para la Legislatura,

a muchos les tocará hacer campaña tanto para el jefe como para ellos.

Hay quienes dicen que si está Daniel, las posibilidades de José Scioli se diluyen (por estos días, el secretario general ha sido el principal vocero del gobierno en insistir con que el mejor primer candidato es Kirchner). Sin embargo, podría aparecer en alguna nómina.

Es altamente probable que el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, comparta la lista nacional con el Gobernador. ¿O podrá aparecer

como aspirante por la Octava?

Salvo excepciones, como el ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, la mayoría del gabinete está "disponible para sacrificarse por la causa". Cristina Alvarez Rodríguez, Daniel Arroyo y Mario Oporto podrían tener escaño nacional. Quizá Claudio Zin, el menor de los Scioli (Nicolás) y hasta el propio "Pepe" sean caras visibles en las seccionales.

No significa que todos abandonen el gobierno. Pérez sería otro caso de postulación simbólica, como el de Scioli. Pero el ir para no asumir estaría reservado a unos pocos.

El resto debería tomar su banca, con el fin de asegurar gente del riñón en ambos Parlamentos. Y, además, sería una prolija oxigenación del gabinete.

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