Apuesta a la inversión y el empleo, pero sin tocar el dólar

En dos discursos ante las cúpulas empresarias, la UIA y la Cámara de la Construcción, Cristina delineó lineamientos de un plan anticrisis distinto. Más obra pública.
El Ejecutivo enviará a primera hora de hoy un plan de estímulo fiscal al Congreso para evitar que los coletazos de la crisis interrumpan el crecimiento de la actividad económica y paralicen la creación de empleo. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner adelantó ayer un paquete de medidas que contempla la refundación del Ministerio de Producción, la condonación de cualquier deuda para pequeñas y medianas empresas que formalicen a sus trabajadores, la reducción de la carga de los aportes para los próximos dos años por cada nuevo puesto y la repatriación de los capitales fugados al exterior. La mandataria hizo el anuncio durante el cierre de la 14ª Conferencia de la Unión Industrial Argentina, en Pilar. Si bien lo informado no llegó a cubrir todas las expectativas de los industriales, se presentó como parte de un programa integral que se irá anunciando con el transcurso de los días y con el que el Gobierno buscará mostrarse más activo con respecto a la situación. Por la tarde, en la Cámara de la Construcción informó que se destinarán 71.000 millones de pesos a obra pública.

Sin demasiado preámbulo, la Presidenta dejó bien en claro en sus primeras palabras cómo considera que debe salirse de la crisis: mayor nivel de empleo y, por consiguiente, de consumo. No se tomaron en cuenta entonces y menos ahora: Cristina descartó cualquier reducción del gasto para capear la crisis y apuntó a incentivar la producción, el consumo y la exportación. “Creer que reducir el personal sirve para que incrementen su rentabilidad es volver a recetas del pasado”, dijo ante la mirada atenta de más de un centenar de empresarios. Durante la mañana circulaba la versión de que la presencia de Fernández de Kirchner vendría acompañada de anuncios y, en particular, relacionados con el tipo de cambio. Sin embargo las medidas fueron en otra dirección.

El primer adelanto fue la creación del Ministerio de la Producción. “He percibido la necesidad de un espacio institucional desde la Cancillería, desde los embajadores, para que (éstos) se conviertan en vendedores de la Argentina. Y así ofrecer nuestros productos y salir a ganar nuevos mercados”, justificó la mandataria. La nueva cartera tendrá bajo su órbita a las secretarías de Industria, Agricultura y de Minería. El nuevo ministerio, que fue fusionado con Planificación durante la gestión de Néstor Kirchner, se crearía por decreto, según especulaban anoche altas fuentes gubernamentales.

El Gobierno llevará, en tanto, al Congreso un proyecto de ley que contempla la “regularización tributaria (para industriales), de promoción de trabajo registrado para las pymes y de esterilización y repatriación de capitales”. “La intención es que no se convierta en un corset para la creación de nuevos empleos”, dijo la Presidenta.

El mismo paquete contará con un instrumento de promoción del blanqueo de personal para las pequeñas y medianas empresas de hasta diez empleados. A toda pyme que formalice hasta diez empleados de su nómina le “quedará condonada toda la deuda que tenga” con el sistema previsional. “Será como empezar de cero”, graficó Cristina. Asimismo, la regularización de las contribuciones patronales también sufrirá cambios. “Se busca un plan que no signifique un ahogo para los empresarios”, agregó. En este caso, por todo puesto que se cree en los próximos 24 meses, el empleador sólo realizará el 50 por ciento de lo que le corresponda en aportes en el primer año y el 75 por ciento en el segundo. La Presidenta alertó que se realizarán algunas “salvaguardas” para evitar que se hagan cambios dentro de la planta para obtener el beneficio.

Por último, anunció un proyecto para repatriar “activos físicos en moneda extranjera en el exterior que no hayan sido declarados”. Con ese punto se busca recuperar los fondos que se fugaron, sobre todo, en 2001. La tabla que adelantó contempla una retención de 8 por ciento para quien declare los fondos y no los traiga, de 6 para quien además los ingrese, de 3 para el que los destine a compra de bonos y de 1 para inversiones en infraestructura, agroindustria, maquinaria, construcción e industria. El monto será coparticipable y quedará excluido todo aquel que haya estado en la función pública en cualquier época, tiempo y en cualquiera de los tres poderes. Los detalles se conocerán hoy, cerca de las 11, durante una conferencia de prensa. La presentación estará a cargo del jefe de Gabinete, Sergio Massa, acompañado del ministro de Economía, Carlos Fernández, y del titular de la AFIP, Claudio Moroni.

Los industriales recibieron con aplausos la creación de la nueva cartera ministerial, pero el resto de los anuncios no llegó a conformar a un público que se ilusionó desde temprano con la especulación de mayores concesiones. “Mucha gente se hizo la película de que se trataría el tipo de cambio”, reconoció el titular de la UIA, Juan Carlos Lascurain, al ser consultado por este diario al término de la presentación de la Presidenta.

Al cierre del encuentro, Lascurain abogó por una visión de largo plazo. El dirigente reconoció las medidas de apoyo que desde el Gobierno se implementaron en favor del sector y preparó el terreno para el eterno pedido de la entidad. “Un tipo de cambio competitivo favorece un mejor comportamiento de las exportaciones, induce a que se produzca en el país y no se pierdan puestos de trabajo”, enumeró el dirigente fabril. En los pasillos, los industriales prefirieron darles crédito a los anuncios y dejar el pedido de mayor devaluación para más adelante.

“La decisión fue realmente importante, y es señal de que se consolidan la producción y el trabajo, que son el principal eje de este Gobierno”, opinó el presidente de la Unión Industrial bonaerense, Osvaldo Rial. El titular de FIAT Auto, Cristiano Rattazzi, consideró “muy importante ver un gobierno que se preocupa por la economía real”. El directivo de la automotriz italiana criticó la inacción del Ejecutivo en un primer momento, donde todo se complicaba. Por su parte, el empresario textil José Ignacio de Mendiguren, quien supo ser ministro de Producción durante la administración Duhalde, celebró la refundación de dicha cartera. “En 2002, si no hubiese estado separado del Ministerio de Economía, hubiese costado mucho más tiempo resolver ciertas cuestiones”, dijo De Mendiguren.

“Pero para nosotros nada es suficiente”, ironizó finalmente Lascurain al ser consultado. En eso pareció coincidir la presidenta Fernández al afirmar sobre el cierre de su discurso que “no serían empresarios si no se quejaran”. De alguna manera, comenzó el consenso.

Dardos a gurúes de la city

¿Cómo estaríamos hoy?, preguntó la presidenta Cristina Fernández bajo el hipotético caso de que se hubieran adoptado las recetas contractivas aconsejadas por los gurúes de la city. La mandataria recordó que hace un año, “las preocupaciones, las publicaciones y los discursos de algunos gurúes económicos que nunca faltan” planteaban que la inflación era el problema más grave y estructural que tenía la Argentina. “Y que se necesitaba una política de clara contención en la expansión del gasto fiscal”, continuó Cristina. Tras lo que llamó a reflexionar sobre cuál sería la situación hoy si se “hubiera dado crédito a esos economistas de las consultoras y gurúes de la city”. “La respuesta se las dejo a ustedes”, dijo Fernández de Kirchner dirigiéndose a los empresarios que se reunían ayer en la 14ª Conferencia de la Unión Industrial. Sin embargo, no les dejó las críticas. Cristina opinó que “muchas de las recetas están lejos de enfocarse a lo estrictamente económico”. “Terminamos comprándonos el verso desde una concepción que hace mucho ideologismo, pero que en el fondo también defiende intereses”, concluyó la mandataria.

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