Una apuesta fuerte al futuro profesional

La Escuela de Educación Técnica Nº2 «Ing. Felipe Senillosa» fue escenario esta mañana de la experiencia a través de la cual, el trabajo de los alumnos del último año de Polimodal es evaluado por representantes de la sociedad.
Como desde hace seis años, la Escuela de Educación Técnica Nº 2 «Ing. Felipe Senillosa» fue escenario de las jornadas de Evaluación anual por capacidades profesionales, una instancia donde la sociedad civil es la que evalúa el desarrollo de los alumnos del último año de Polimodal, a modo de anticipo de lo que será su futuro profesional.

«La idea es que los alumnos simulen un emprendimiento empresario y salgan a ‘vender’ su producto ante un grupo de evaluadores externos, conformado por representantes de la sociedad civil», explicó a NUEVA ERA la regente del establecimiento Mónica Satostegui.

La novedosa experiencia surgiría precisamente de la propia institución de Alem y Maipú, a partir de la iniciativa del licenciado Ricardo Rodríguez, que seis años atrás se desempeñaba como Inspector de la Rama Técnica.

De esa inicial evaluación interna, la propuesta llegó a la Dirección de Educación Técnica del Ministerio y año a año, se fueron incorporando -primero las tres escuelas técnicas de Tandil y sus extensiones- y luego la totalidad de los establecimientos del territorio bonaerense.

«Se espera que el 100% de los establecimientos pasen por esta instancia de evaluación para el año próximo» explica la profesora Satostegui, quien anuncia que «es probable que este año, se llegue a desarrollar la instancia provincial».

La relación con el mundo laboral

Los trabajos que durante toda la jornada de hoy fueron expuestos por representantes de todas las especialidades que se cursan en las tres escuelas técnicas de la ciudad, incluyendo a la extensión que la EET 2 que posee en Fulton de Industria de Procesos, con orientación a la tecnología de alimentos.

Los trabajos que fueron expuestos ante representantes del Municipio, la UNICEN, los colegios técnicos y de profesionales, y las empresas privadas, son confeccionados a lo largo de todo el último año del Polimodal de cada una de las especialidades.

«Primero se realiza una evaluación interna de los docentes que califican un trabajo por curso, que será el que posteriormente será objeto de una evaluación externa como la que se está desarrollando hoy», detalló la regente.

De esta manera, a lo largo de aulas y laboratorios de la Técnica 2, los diferentes grupos que llegaron hasta esta instancia «vendieron» ante los evaluadores sus productos.

Proyectos de edificios, emprendimientos informáticos, en gestión administrativa, desarrollos en el área química o electromecánica eran defendidos ante el grupo de evaluadores, que seguían con atención las explicaciones de los alumnos.

«Los resultados son realmente sorprendentes» coincidían desde el grupo de evaluadores del área de construcciones conformada por el Director de Obras Privadas del Municipio, el arquitecto Hugo Metilli; representantes de la empresa constructora Guillaume-Salemme y Ricardo Franco por el Colegio de Técnicos.

El grupo evaluó «muy satisfactoriamente» el trabajo presentado por las alumnas de la especialidad Maestro Mayor de Obra del turno diurno Martina Feraco, María Mestellán y Mailén Minetto, que presentaron un proyecto de vivienda multifamiliar.

Un proyecto que trascendió la ciudad

La "Evaluación anual por capacidades profesionales" es avalada desde la Dirección de Educación Técnica en virtud de que «el desarrollo en el alumno de capacidades profesionales básicas y específicas, se ha convertido en uno de los objetivos más importantes de la Educación Técnico Profesional».

«Si bien en los distintos entornos de aprendizaje (aula, taller y laboratorio) se aplican diversas estrategias metodológicas-didácticas para lograrlas, suelen faltar aquellas ideas creativas que nos permitan verificar las capacidades adquiridas e integradas al proceso de enseñanza-aprendizaje».

En ese sentido, definen a la instancia como «el método y los procesos por los cuales se identifican y se miden, a un cierto nivel, los conocimientos, habilidades y destrezas, como así también las aptitudes y actitudes individuales, que los alumnos ponen en juego en situaciones simuladas del mundo del trabajo y la producción».

«Para verificar los resultados obtenidos por los alumnos a lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje, ya no es suficiente con constatar si los mismos han adquirido conocimientos científico-técnicos o académicos: la institución escuela necesita saber, además, si los futuros técnicos que se están formando están en condiciones de resolver con autonomía, situaciones problemáticas complejas del área profesional en la cual intervienen un conjunto articulado de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes.

Este proceso de evaluación debe permitir, además, motivar al alumno y brindarle oportunidades de aprendizaje».

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