La apropiación millonaria de fondos no pudo evitar el déficit

En 2009 no alcanzaron los $ 36.000 millones tomados de las AFJP, el BCRA y el FMI
El frenético aumento del gasto hizo que el gobierno del matrimonio Kirchner tuviera déficit fiscal por primera vez desde 2003, a pesar de que se apropió de más de $ 9000 millones aportados por el FMI, más de $ 5000 millones arrancados al Banco Central en concepto de discutibles utilidades y más de $ 22.000 millones por la estatización de las jubilaciones. Sin esos fondos, el déficit fiscal habría sido más de seis veces mayor de lo que fue: unos $ 42.587 millones en lugar de $ 7131,1 millones. El Gobierno dijo haber tenido "superávit primario", pero al computar los pagos de la deuda el resultado es el rojo mencionado.

Ello a pesar del importante ajuste fiscal realizado al haber confiscado los ahorros acumulados en las AFJP, haber incrementado la presión sobre los salarios al aumentar el haber máximo sujeto a aportes y no actualizar por inflación los mínimos imponibles de ganancias y haber continuado reteniendo fondos que corresponden a las provincias y que acumulan $ 7000 millones. Y también de haber mantenido en default total una buena parte de la deuda pública y en default parcial toda aquella actualizada por el fantasioso índice de inflación.

El grave problema que ha creado el kirchnerismo es que ha aumentado el gasto de manera permanente y ha recurrido para ello a recursos que se obtienen una sola vez. Para el año en curso no hay posibilidad de volver a estatizar el sistema jubilatorio ni habrá otro aumento del capital del FMI. Esto explica a las claras cuál es el objetivo del llamado Fondo del Bicentenario, que vendría a auxiliar las exánimes cuentas del sector público.

Según calcula la consultora Prefinex, el déficit real habría totalizado los $ 42.587 millones sin los "manotazos", un 3,7% del PBI.

La Argentina quiere volver a los mercados internacionales, pero cabe recordar que cuando se toma deuda externa, en general los prestamistas voluntarios se vuelven muy reticentes cuando el déficit se aproxima al 4% del producto.

Las cifras de 2009 tienen cierto parecido a las que Carlos Menem dejó a la Alianza en 1999. Entonces se habían contabilizado como corrientes, y con la complicidad del FMI, dineros que sólo se lograrían una vez, como los de la venta de las acciones de YPF a Repsol, entre otros. Y también se capturó dinero coparticipable a las provincias, que debería devolver la próxima gestión. El verdadero déficit oculto era de más de 14.000 millones de dólares. Con igual criterio, el rojo de 2009 habría sido de alrededor de 11.100 millones de dólares.

Con todo el maquillaje, el Gobierno admite un rojo de 7131,1 millones de pesos, lo que significa que la deuda pública aumentó en esa misma suma, mientras Cristina Kirchner sostiene que continúa con la política de desendeudamiento.

Además, en la actualidad todo el financiamiento se toma en el país. Se colocaron compulsivamente bonos al PAMI y muchos otros organismos públicos que tenían cuentas favorables, se tomaron fondos de la Anses y se continúan tomando forzosamente, como se dijo, recursos de las provincias.

Muchas de esas sumas jamás se devolverán. Los recursos del FMI, por ejemplo, que en teoría el organismo podría requerir. El capital sacado en 2009 del Banco Central tampoco regresará.

Cuando el déficit se acerca al 4% del producto los prestamistas se retiran porque saben que el riesgo de cesación de pagos es alto. En esta ocasión, los más perjudicados pueden ser los prestamistas locales, que no son otros que los que pagan impuestos y necesitan servicios públicos.

Si no se devuelven los fondos tomados de la Anses, habrá menos recursos para pagar beneficios jubilatorios en el futuro. En el caso del PAMI, habrá menos prestaciones para los afiliados.

Ingresos en baja

Claramente las apropiaciones de fondos del Gobierno tuvieron que ver con la falta de recursos por la menor cantidad de recursos tributarios disponibles. Si se toma la recaudación tributaria total, excluyendo las contribuciones a la seguridad social, la suba fue de sólo el 1,1%, contra una inflación de alrededor del 15% según cálculos privados. Incluso si se los actualiza por el fantasioso índice de inflación oficial, los ingresos resultaron mucho menores que los de 2008.

Pero para el Tesoro nacional la situación fue peor, porque la parte de la recaudación que le corresponde y que incluye los tributos al comercio exterior cayó. Con unos mil millones de ingresos tributarios menos que en 2008, debió afrontar un gasto propio que creció en más de $ 20.000 millones.

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