ONU aprobó un proyecto de Abuelas de Plaza de Mayo

ONU aprobó un proyecto de Abuelas de Plaza de Mayo
Es una iniciativa para utilizar técnicas de genética forense en la identificación de las víctimas de violaciones de derechos humanos.
Naciones Unidas aprobó, por unanimidad, un proyecto argentino sobre Genética Forense y Derechos Humanos, según informó este viernes la Cancillería.

La iniciativa había sido presentada en septiembre último ante la Asamblea General de la ONU por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

El Consejo de Derechos Humanos de la Naciones Unidas aprobó anoche, durante una reunión llevada a cabo en Ginebra, Suiza, dicha iniciativa, que alienta a los Estados miembros a utilizar la genética para la identificación de las víctimas de violaciones de derechos humanos y de derecho internacional humanitario.

También busca contribuir a la restitución de la identidad de las personas que fueron separadas de sus familias en ese contexto.

El proyecto es una iniciativa de las Abuelas de Plaza de Mayo que hace 31 años buscan a sus nietos, hijos de sus hijos desaparecidos durante la última dictadura militar, e implementaron varios métodos para poder identificarlos una vez recuperados.

"Esta Resolución instala por primera vez esta cuestión en el seno del Consejo de Derechos Humanos y coloca a la Argentina a la vanguardia del tema a nivel internacional", afirmó el canciller Jorge Taiana, a través de un comunicado difundido este viernes.

El ministro de Relaciones Exteriores destacó que Argentina fue pionero en la aplicación de la genética forense para investigar la suerte de miles de desaparecidos durante la dictadura militar de entre 1976 y 1983 y para procurar restituir su identidad a los cientos de niños que nacieron en cautiverio o fueron sustraídos a sus padres en ese período.

DE LAS FOTOS AL ADN. Las Abuelas se reconocieron un jueves de octubre de 1977. "Las Madres marchábamos en la Plaza de Mayo, justo enfrente a la sede del Gobierno Nacional, reclamando por nuestros hijos desaparecidos. Pero aquel jueves de 1977, una de nosotras se apartó de la ronda y preguntó: ¿Quién está buscando a su nieto o tiene a su hija o nuera embarazada?".

Así lo contó la presidenta de la Asociación, Estela Carlotto, en el auditorio de Naciones Unidas. Las que se apartaron eran varias y empezaron una búsqueda que continúa hasta hoy, porque todavía hay 400 chicos que no saben cuál es su verdadera identidad.

"Buscábamos a nuestros nietos mirando las caritas –continuó Carlotto-. Yo misma he seguido a mujeres que llevaban en brazos a un bebé que se parecía a uno de mis hijos".

En marzo de 1980 localizaron a las primeras nietas. Tenían que identificarlas y lo único que tenían eran fotos viejas, porque habían pasado tres años desde su secuestro y habían crecido.

Las Abuelas emprendieron entonces otra búsqueda, paralela a la de sus nietos, para dar con una herramienta que les permitiera identificar fehacientemente a sus nietos.

La primera técnica fue la histocompatibilidad (HLA), un método que se usaba para establecer compatibilidades para el transplante de órganos. Pero no alcanzaba, porque no existía un control firme ni protocolo seguro que garantizara que los chicos que se analizaban eran los chicos que debían analizarse.

Por eso se creó el Banco Nacional de Datos Genéticos, convertido en ley por el Congreso en mayo de 1987.

Un grupo de antropólogos forenses se sumó a la causa y trabajó para obtener pruebas científicas en los restos de las mujeres embarazadas que habían dado a luz en cautiverio.

"A los estudios de grupos sanguíneos y HLA, sumamos los de ADN nuclear, mitocondrial, que se hereda por la rama materna, y del cromosoma Y, para el seguimiento de la línea paterna", explicó Carlotto.

Genética forense aplicada a los derechos humanos: la experiencia da las Abuelas ahora puede ser replicada por todos los Estados miembro de la ONU.

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