Aprobó el Parlamento de Somalia la ley coránica.

La exigían los rebeldes para abrir el diálogo.
El Parlamento de Somalia aprobó ayer por unanimidad la propuesta gubernamental de instaurar la ley coránica ( sharia ) en este país, que se encuentra en guerra civil desde 1991 y que en los últimos meses se convirtió en la base operativa de los piratas que acechan las embarcaciones occidentales.

"Había 340 miembros en la sesión y votaron por unanimidad la instauración de la sharia ", afirmó el vicepresidente de la Asamblea, Osman Elmi Boqore, que dirigió los debates en ausencia del presidente del Parlamento, Aden Mohamed Nur.

El nuevo presidente somalí, el jefe de los islamistas moderados, Sharif Sheij Ahmed, elegido a fines de diciembre, se había pronunciado a favor de la aplicación de la sharia para favorecer negociaciones con los insurgentes islamistas extremistas, los shebab, opuestos al gobierno.

La mayor parte del centro y del sur del país está en manos de los insurgentes islamistas y el Norte se encuentra dividido en dos entidades autoproclamadas autónomas, la región de Puntlandia y la "república" de Somalilandia. El 28 de febrero, el presidente Sharif Cheij Ahmed anunció haber aceptado el principio de la aplicación de la sharia y de un "alto el fuego".

La instauración de la sharia era una de las condiciones establecidas por los shebab para poner fin a su sangrienta insurrección. Los shebab ya aplican la ley coránica en las regiones que están bajo su control, la mayor parte del centro y del sur del país. La sharia establece estrictas normas de conducta y de vestimenta para la vida cotidiana, con castigos severos y la obligación, por ejemplo, del uso del velo en las mujeres.

Piratas al acecho

En tanto, ayer se desarrolló un nuevo capítulo de la ya cotidiana batalla entre los piratas somalíes y las fuerzas de seguridad occidentales.

Mientras piratas atacaron dos buques en el Golfo de Adén y lograron capturar una embarcación belga y a sus diez tripulantes, las fuerzas de la OTAN detuvieron a siete somalíes que participaron en el ataque a otra nave y liberaron a 20 pescadores yemeníes secuestrados.

El drama en alta mar puso de manifiesto los peligros en las aguas más allá de las costas somalíes y el este de Africa, pese a los esfuerzos de una flotilla internacional que incluye barcos de guerra de Estados Unidos y la Unión Europea.

Piratas de la anárquica Somalia han atacado 80 barcos este año y mantienen en su poder 18 embarcaciones y más de 310 tripulantes como rehenes.

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