EL HCD APROBÓ EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY

Crece la discusión en torno

a la educación sexual en las escuelas

Después de las críticas de monseñor Aguer, quien habló de «inspiración neomarxista», desde el Gobierno le respondieron que es una forma de «enseñar valores, a respetar al otro y al propio cuerpo». En el parlamento local el tema también repercutió y motivó un interesante tratamiento sobre tablas.

Las críticas del presidente de la Comisión de Educación Católica del Episcopado Argentino, Héctor Aguer, al «Material de formación de formadores en educación sexual y prevención del VIH/Sida», fue el disparador para que el cuerpo deliberativo tratara y aprobara en sesión ordinaria la Ley 26.150, conocida como "Programa Nacional de Educación Sexual Integral", redactado por una comisión de expertos tras numerosas consultas a distintos actores sociales, incluida la Iglesia Católica y otros credos, que participaron activamente del dictamen utilizado para armar los lineamientos curriculares. El citado Material según pronunciara el órgano deliberante local es un manual de 302 páginas, compilado en 2007 bajo los lineamientos de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa de lucha contra el Sida de la Organización de Naciones Unidas (ONUSida), que también financió su publicación. El bloque de concejales Encuentro por la Democracia y la Equidad propició la sanción vigente que solicitó al Ejecutivo el efectivo cumplimiento de la Ley vigente. Entre los párrafos de considerándos emitidos, que por motivos de espacio, este Semanario se ve obligado a resumir, se sintetiza la siguiente postura: En primer término se destaca "que el derecho a la Salud Sexual y Reproductiva (que incluye a la Educación como herramienta fundamental) está asegurado en la Constitución Nacional desde la incorporación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, Niña y Adolescentes y por leyes nacionales", y que apunta, entre otros objetivos, "a incorporar la educación sexual integral dentro de las propuestas educativas, asegurando la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados; promoviendo actitudes responsables ante la sexualidad; que sean efectivos para prevenir los problemas relacionados a la salud sexual y reproductiva y que instalen desde el primer momento la igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres". El fundamento sociopeda-gógico de este posicionamiento señala entonces que "no corresponde que una perspectiva religiosa cuestione los planteos ideológicos en el campo científico, (pues no hay nada en la ciencia que no sea ideológico) como tampoco se deben invalidar las cosmovisiones religiosas sobre lo sexual. Lo que caracteriza a un Estado pluralista y democrático es la posibilidad de situarse en la interpretación y práctica sexual que cada uno o una crea y desee sin que nadie la censure, reconociendo el Estado a todas ellas". Según recuerda el documento remitido a la redacción de EL TIEMPO en estos días se cumple el primer aniversario de la Declaración Ministerial "Prevenir con Educación", que se aprobara en el marco de la PrimeraReunión de Ministros de Salud y Educación para Detener el VIH en Latinoamérica y el Caribe, cuya meta para el año 2015 es reducir en 75 por ciento la brecha en el número de escuelas bajo la jurisdicción de los Ministerios de Educación que no imparten educación integral en sexualidad". Otro de sus fragmentos sostiene que la educación sexual como alternativa pedagógica "contribuye, además, a dotar a niñas, niños y adolescentes de recursos para enfrentar repudiables actos de violencia y abuso por parte de mayores, en diversos ámbitos incluyendo educativos y sociales en los que se los debe proteger, como ha venido siendo denunciado reiteradas veces en este y otros países". En ese sentido se retrotrajo al 14 de noviembre de 2006, fecha en que este HCD acordó un proyecto de Resolución manifestando su adhesión a la sanción de la Ley "Programa Nacional de Educación Sexual Integral". En ese orden el grupo de ediles cree que "no puede dilatarse más el efectivo cumplimiento de la educación sexual en el sistema educativo argentino, con un criterio claro de integralidad que suponga que cada ciudadano y ciudadana pueda optar libremente por cómo encaminar su sexualidad y su propia posición sexual como un derecho humano básico y fundamental". A instancias de esta resolución se elevó una copia de la presente al Ministerio de Educación de la Nación y a la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires. También se determinó poner en conocimiento de la presente resolución al Consejo de Protección y Promoción de los Derechos del Niño y al Foro Municipal de Mujeres de Pergamino habida cuenta de la labor cotidiana que desarrollan vinculada a esta problemática. La polémica se desató por el manual Material de formación de formadores en educación sexual y prevención del HIV/SIDA, elaborado por los ministerios de Educación y de Salud, cuyos contenidos fueron criticados duramente por el arzobispo de La Plata.

Fuego cruzado

El ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, defendió la educación sexual en las escuelas como una forma de «enseñar valores, a respetar al otro y al propio cuerpo», y salió al cruce de fuertes críticas recibidas. De esta manera, el titular de la cartera educativa respondió a los duros cuestionamientos del presidente de la Comisión de Educación del Episcopado y arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, quien denunció que «tienen una inspiración neomarxista». En declaraciones a la prensa, Sileoni aclaró que la educación sexual «no debe ser genitalidad», y aclaró que la escuela no es ámbito «para repartir preservativos». El ministro puso de relieve que desde la cartera que encabeza se trabaja contra «el abuso sexual infantil, el embarazo temprano y las enfermedades de transmisión sexual» y por tal motivo remarcó la importancia de brindar educación sexual en las escuelas. En contraposición según la Iglesia, "falta hablar de abstinencia y monogamia y estamos de acuerdo. Pero también es necesario aclarar que la abstinencia y la monogamia no son métodos sino conductas sexuales. Nosotros enseñamos valores, a respetar al otro y a su propio cuerpo». Al ser consultado sobre los dichos de monseñor Aguer, Sileoni consideró que el prelado «representa a una línea de pensamiento de la Iglesia, aunque no a toda la institución. Hay otros miembros de la Iglesia con los que hablamos, que tienen un pensamiento más amplio», sentenció el titular de la cartera educativa. Aguer destacó que la orientación que se brinda «conduce a excluir la autoridad de los padres» y le adjudica especial gravedad a los conceptos sobre homosexualidad, dignidad de la mujer y el papel de la familia. "Se otorga carta de ciudadanía a la homosexualidad y sus variantes», a la vez que «se menoscaba, por no decir que se desconoce, la vocación maternal que es propia de la condición femenina», añadió el religioso. Asimismo, remarcó que «la tan mentada neutralidad religiosa del Estado en el ámbito educativo, el célebre laicismo escolar, no es compatible con la imposición de una dogmática constructivista y atea que resulta una especie de religión secular, ajena a la tradición nacional y a los sentimientos cristianos de la mayoría de nuestro pueblo».

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