Aprobaron una nueva Constitución para Malvinas y Argentina protestó

Fue impulsada por Gran Bretaña y aleja aún más la discusión por la soberanía.Por: Natasha Niebieskikwiat

El 1 de enero próximo entrará en vigencia la nueva constitución de Malvinas que la reina Isabel II aprobó este miércoles, según anunció ayer el Foreign Office. La medida desató un profundo rechazo en el gobierno argentino, dado que el texto ignora los reclamos que se hacen desde aquí ante los foros internacionales para que Londres acepte negociar la soberanía del archipiélago.

Poco después de que se difundiera la decisión del Reino Unido, el canciller Jorge Taiana consideró que "esta nueva acción unilateral británica constituye una flagrante violación del mandato que nos imponen las Naciones Unidas a los dos países en la disputa de soberanía sobre la cuestión de las Islas Malvinas".

A través de un comunicado de prensa difundio por la Cancillería, Taiana también confirmó que el Gobierno ha presentado una protesta formal ante el Reino Unido y que denunciará ante la comunidad internacional lo que consideró una "flagrante violación de la soberanía argentina y del derecho internacional" que, de acuerdo al ministro, demuestra que "el único objetivo que en definitiva, persigue el Reino Unido, otorgando y aprobando lo que denomina reformas, es perpetuar una anacrónica situación colonial", por "más que el Reino Unido se empeñe en evitar el uso de ese término usando sinónimos menos irritantes en pleno siglo XXI".

La llamada Orden de la Constitución de las islas Falklands 2008 fue aprobada por la Reina en su calidad de jefa de Estado.

Pero llama profundamente la atención un dato. Londres no le concedió al gobierno isleño su deseo expreso de restringir a los ciudadanos argentinos -aunque también a otras nacionalidades- la posibilidad de acceder al estatus de isleño, que el Ejecutivo malvinense quería extender exclusivamente a los británicos (Ver.........) Este punto figuró en el último borrador constitucional presentado a Londres por el legislativo, tal como Clarín había anticipado. Al mismo tiempo, el gobierno británico dejó sin modificaciones el derecho a la autodeterminación de las islas, que reconoce Naciones Unidas, pese a que Malvinas es un caso especial. Este derecho es invocado sólo a veces por los isleños, contradictorios en torno a su autoderminación, porque jamás querrían ver marcharse a las tropas británicas que desde el final de la guerra con Argentina ejercen su Defensa.

Desde hace al menos ocho años, isleños y británicos negocian modificar la constitución de Malvinas, que data de 1985. Aquel texto, aprobado dos años después de la victoria del Reino Unido sobre la Argentina en la guerra de 1982, le concedió a islas una enorme autonomía política y económica, no exenta de tensiones con Londres sobre el uso de esos derechos.

Según expresó ayer la secretaria de Estado británica, Gillian Merron, la nueva constitución de Malvinas es un instrumento que reforzará la "democracia local" al tiempo que retiene suficientes poderes para que el gobierno británico proteja los intereses de este país y asegure la buena gobernanza del territorio".Es que si no fuera por el desconocimiento británico de los reclamos históricos que hace la Argentina, y de los llamados de la comunidad internacional a que lo haga, la constitución que Malvinas estrenará en enero, no sería sino la adaptación de un viejo texto al de los tiempos que corren. De hecho, la nueva constitución incorporará mecanismos de transparencia para las cuentas públicas, más la contemplación de convenciones internacionales como las que hacen al respeto a los derechos humanos. Al mismo tiempo, clarifica la división de poderes entre el Ejecutivo local y el gobernador británico de las islas, que es siempre un funcionario del Foreign Office.

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