Los aprietes condicionan las campañas.

La tensión de la puja en territorio bonaerense se elevó a tal punto que en las últimas semanas hubo actos que debieron suspenderse por las amenazas de represalias recibidas en las sedes de los eventos. Felipe Solá debió cancelar su visita a un comedor y a un centro para adictos en Pilar porque los titulares de ambas instituciones recibieron llamadas amenazándolos con cortarles los subsidios. Martín Sabbatella acusó a su par de Merlo, Raúl Othacehé, de intimidar a sus militantes cuando pegaban carteles, pero al mismo tiempo fue denunciado por no permitir un acto de Nacha Guevara.
En medio de un clima de preocupación por los números que arrojan los sondeos, y ante el panorama de no poder garantizar un amplio triunfo en un territorio en el que el peronismo acostumbra a garantizar una victoria aplastante, la tensión entre los intendentes y las fuerzas opositoras crece en muchos distritos de la provincia de Buenos Aires.

Así, varios candidatos han denunciado en las últimas semanas presiones kirchneristas a instituciones locales con el objetivo de que no reciban a los postulantes de la oposición. Hasta el oficialismo ha advertido que sucede lo mismo en Morón, distrito liderado por el intendente en uso de licencia Martín Sabbatella, hoy candidato a diputado del partido Nuevo Encuentro.

En los últimos días de mayo Felipe Solá debió interrumpir una visita al comedor "Las Vaquitas Lecheras" de Pilar, y al centro de lucha contra las adicciones "Vencer para vivir". De acuerdo a los referentes locales de Unión-PRO, hubo llamados del personal municipal a ambos establecimientos "recomendando que los candidatos no asistieran al lugar porque podrían perder los subsidios". El distrito es manejado con mano férrea por el alcalde Humberto Zúccaro, quien obtuvo su reelección en 2007 con el 62,73% de los votos.

"El intendente se maneja de un modo totalmente mafioso, aprieta a los empleados municipales para que trabajen en la campaña oficial y tiene amenazados de echarlos a quienes trabajan con nosotros. Además, persiguen a todos los militantes que están en la calle amenazándolos con patotas, no nos dejan hacer reuniones y a quince días de las elecciones están tratando de comprar a los postulantes de nuestra lista", denunció ante PERFIL el candidato a concejal de Unión-PRO Gustavo Trindade.

En febrero, en el mismo distrito, los organizadores de un acto de Unión-PRO se vieron obligados a buscar un lugar alternativo para llevar adelante la reunión, a la que iba a asistir Solá, ya que el sitio original, el Club Unión, se negó a último momento a abrir sus puertas, pese a que ya estaba alquilado.

Sabbatella acusó al intendente de Merlo, Raúl Othacehé, de promover "intimidaciones" para que no vaya a su distrito. "Llamados amenazantes" y hasta la "marca personal y permanente" de móviles municipales a dirigentes de Nuevo Encuentro fueron parte de la denuncia de la que tomó conocimiento el Ministerio de Seguridad bonaerense.

"Hay intendentes del Conurbano que se creen emperadores. Tienen una gran confusión entre lo público y lo privado. Se creen con derecho a determinar quién puede entrar o salir del territorio que gobiernan", manifestó Sabbatella, quien pese a las advertencias, el 1º de junio realizó una actividad en la plaza central de Merlo.

Pero el intendente de Morón a su vez también es cuestionado desde el oficialismo. El sábado 6 de junio, la tercera candidata a diputada nacional del Frente Justicialista para la Victoria, Nacha Guevara, debió suspender una actividad en este distrito. La actriz tenía previsto realizar una visita al merendero "Sueñito", del barrio Manzanero, que depende de la Municipalidad. Sin embargo, quince minutos antes de que la candidata llegara, el merendero cerró sus puertas y Nacha se quedó afuera sin poder entrar.

En Florencio Varela, el referente de Francisco de Narváez, Dardo Ottonello, ha denunciado una persecución municipal ante cada acto que quiere realizar. El más importante se produjo en un encuentro que contaba con la presencia de De Narváez y de la senadora Hilda "Chiche" Duhalde. Para este evento había alquilado el Club Zeballos. "El acto terminó haciéndose en la calle pese a que ya habíamos alquilado el club. Una semana antes del acto, el presidente de la institución me llamó y me dijo que la comisión había resuelto cancelar el alquiler. Lo fui a ver a la oficina y me dijo que lo llamaron tres personas de la Municipalidad", explicó el dirigente.

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