Apostillas de la Gobernación: estilos, comidas y relaciones

Cuestión de estilos. Cool, el Secretario General de la gobernación, José “Pepe” Scioli, introdujo una sensible modificación a una vieja tradición de brindis arraigada en épocas de Felipe Solá, que enmarcaba el ‘festejo’ del final de un ciclo en el Salón Dorado de la Gobernación, para trasladarlo, almuerzo incluido, a un reconocido Bar ‘top’ de la zona centro de la Capital Provincial, cercano a Plaza Moreno. "Estos muchachos son cool en serio", resumió uno de los comensales.
Hasta allí se trasladó el personal de la Secretaría General de la gobernación para levantar las copas por la finalización de un nuevo año, acompañado, como se dijo, de un almuerzo, que en eso de las comparaciones con la gestión anterior seguramente marcó diferencias. Es que, marca registrada, el ex gobernador y actual Diputado Nacional se ganó más de una ‘gastada’ –incluso dentro de su propio gabinete- por su tendencia a convidar ‘lo justo’ y necesario en eventos de esa características.

Hablando de diferencias, una a favor de Solá: gobernador de pocas palabras durante el año, el hombre se disponía a pasar un buen rato dialogando con los periodistas acreditados –con off y apartados inclusive que llegaban a extenderse un par de horas- en cada reunión a las que los convocaba para celebrar su día, cada 7 de junio; o durante el brindis de fin de año.

Contrastó -se quejaron varios, y remarcaron otros- con la fugacidad que le imprimió el actual gobernador, Daniel Scioli, al brindis de Fin de Año con la prensa, con quienes compartió unos breves minutos para partir, raudo, aún antes de terminar el convite. Hubo incluso algunos invitados que ni llegaron a la cita, antes de que se vaya el anfitrión. Se quedaron, sí, un par de ministros para la tradicional charla, distendida, en la que afloran comentarios sobre la gestión y expectativas para el nuevo año. Hubo, justo es reconocerlo, un avance en la comparación con su primer año de gestión: esta vez al menos invitó a un brindis, práctica que salteó durante los primeros días de su gestión, en diciembre pasado.

Y si de comer se trata. Parece que no le resultó tan saludable a reconocido vocero oficial –mudado recientemente de despacho- su paso por la gobernación en el primer año de la gestión provincial: el hombre tuvo que someterse a una operación de vesícula. Dicen que ya está pensando cambiar de restaurant de cara al próximo año para que el almuerzo de cada día no termine de complicarle su cuadro de salud.

De rutina, nada complicado. Por suerte. Más que de rigor por las fiestas de fin de año, un deseo literal: Salud, PP.

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