Un aplazo para Macri en la Legislatura

La ley faculta al jefe de Gobierno para reasignar partidas del Presupuesto sólo para subir los salarios de los maestros y sin tocar el gasto social. Macri ya avisó que no va a aplicarla. Los gremios se reúnen hoy con el ministro Narodowski. Por Laura Vales
Con los votos de la oposición, los legisladores porteños aprobaron una reasignación de partidas del Presupuesto de la ciudad para aumentarles el sueldo a los docentes. La ley consiguió mayoría con veintinueve votos –sumó a todos los bloques opositores–, mientras que los diputados del PRO quedaron en minoría con veintisiete bancas. Tras su aprobación, Mauricio Macri insistió en su postura previa al debate. Aseguró que la reasignación no cambiará en nada las cosas porque “el problema es el Presupuesto”. “No hay soluciones mágicas”, repitió.

La sesión en la Legislatura no será, así, la solución del conflicto, ya que la ley no obligó al jefe de Gobierno a otorgar el aumento. Pero sumará presión sobre su intransigencia. Por otra parte, el debate mostró las fisuras internas que el tema está provocado en el macrismo. Menos de 24 horas después de que el jefe de Gobierno llamara a una conferencia de prensa para rechazar este proyecto de ley, la bancada PRO accedió a dar el quórum para que se realizara la sesión, en la que, como era de esperar, llovieron críticas sobre el ministro de Educación Mariano Narodowski. Y al momento de votar los diputados oficialistas no lo hicieron en contra, sino que se abstuvieron.

Narodowski es uno de los pocos ministros puestos en el gabinete macrista por la vicejefa de Gobierno, Gabriela Michetti, y su interna con los legisladores era ayer la comidilla de la Legislatura. Los diputados se dividían en dos lecturas del comportamiento aparentemente esquizofrénico de la tropa macrista. Algunos aseguraban que la decisión de dar quórum había sido un gesto “de independencia” impulsado por Diego Santilli, vicepresidente 1º de la Legislatura, quien el día anterior discutió a los gritos con Narodowski por el rumbo que ha tomado el conflicto. Santilli negó anoche que el bloque hubiera tenido un gesto de indisciplina: “Dimos quórum por orden del jefe de Gobierno”, aseguró.

Otra de las lecturas que se hacían era, en cambio, que el bloque buscó abrirle una puerta a Macri para que tenga una salida, en el caso de que el reclamo docente se le vuelva muy costoso políticamente.

Los que se inclinaban por la primera posibilidad apuntaban como dato que la vicejefa de Gobierno no concurrió al debate. Las reiteradas ausencias de Michetti a las sesiones que ella debería presidir, por su función, fueron otra de las acusaciones repetidas en los discursos opositores.

Como fuera, el debate de ayer no tendrá un costo cero para el jefe de Gobierno: fue el primero desde que Macri asumió en que toda la oposición se unificó en su contra.

El texto de la ley fue acordado por los bloques de la oposición en la Comisión de Presupuesto y Hacienda. De los cuatro proyectos que se manejaban inicialmente, quedó uno que planteó que:

n El Presupuesto de la ciudad de Buenos Aires para el 2008 es uno de los más altos de la historia. Es en esta coyuntura que los docentes hacen el pedido de aumento, atrasados en su nivel ingreso incluso de distritos como el de la provincia de Buenos Aires, que recientemente otorgó una mejora.

n El gobierno porteño queda, con esta ley, habilitado para modificar partidas y así poder financiar el aumento. Se le prohíbe específicamente tocar las partidas destinadas a gasto social, utilizando fondos de las áreas de Salud, Educación, Desarrollo Social y Derechos Humanos.

El debate duró cuatro horas y media y fue seguido en el recinto por los docentes que llenaron el sector destinado al público. Diego Kravetz, titular de la bancada K, agradeció “la racionalidad del bloque macrista de permitir la discusión dando quórum”. Los diputados de la oposición hicieron fila para decirle a Macri que “plata hay”, pero lo que falta es que el gobierno tome la educación pública como una prioridad: el kirchnerista Juan Manuel Olmos hizo números y aseguró que “para este último trimestre del año la ciudad tiene mil ciento treinta y seis millones”, por lo que el tema es que Macri “defina cuánto de eso va a destinar al aumento docente.”

Desde la izquierda, Patricia Walsh desmintió que como dijo el oficialismo “los docentes tengan sueldos promedio de 3400 pesos”, y remarcó que por el contrario los salarios docentes están en el número 15º del ranking salarial del país”. Martín Hourest también hizo números y concluyó que “para la administración macrista es más importante ajustar los precios de la recolección de basura que la educación. Es un gobierno que a los proveedores les aplica un índice y a los trabajadores otro”. Aníbal Ibarra comparó las asignaciones de recursos para la educación pública y la privada: “Comparando el 2006 con hoy, la educación pública recibe un 64 por ciento más de recursos, pero la educación privada tuvo un aumento del cien por ciento. Le dan la parte del león al sector privado y para la educación pública lo que queda”. Una idea en la que insistieron varios legisladores es que la de que Macri cuenta con fondos para dar el aumento, pero no quiere otorgarlo porque no considera la educación pública una prioridad de gobierno, como tampoco la salud pública, ni el apoyo a la población más vulnerable.

El macrismo se defendió acusando a la oposición de montarse sobre el reclamo docente para erosionar la gestión de Macri. El titular del bloque PRO, Oscar Moscariel, criticó “la politización” del conflicto y se quejó de que las protestas de los docentes “vulneran las normas” y son “provocaciones sistemáticas que deberíamos desterrar de la vida democrática”. Advirtió además sobre que la crisis internacional crea un mal contexto para los aumentos: “No sabemos si es posible aumentar. Estamos en un contexto de importantes cambios y turbulencias”. Martín Borrelli fue subiendo de tono hasta terminar a los gritos: “Los que ahora nos acusan son los que en gestiones anteriores llevaron a estos niveles de desinversión a las escuelas y los hospitales, que quedaron con una infraestructura escandalosa, y ahora somos nosotros los que tenemos que solucionar los problemas que ellos dejaron”. El lopezmurphista Marcelo Meis propuso postergar la votación, para “que primero se llegue a un acuerdo entre el gobierno y los docentes y después votemos la reasignación de partidas”. Pero se votó, tal como estaba previsto, y el resultado fue 29 a 27. La diputada PRO María Eugenia Rodríguez Araya cerró la sesión con un toque de involuntario humor: mientras todo su bloque votaba la abstención, ella apretaba repetidamente el botón por la negativa. La miraron mal y trató de enmendarse: “Yo aprieto, pero no me sale”. “Es que tenés que apretar el botón del costado”, le explicaron, pacientes, desde la presidencia. Recién entonces se supo el resultado definitivo.

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