En apenas 48 horas cuatro Airbus debieron aterrizar de emergencia

Fue debido al incendio de motores, fuego en la cabina e incluso la rotura de los parabrisas. También tuvo dificultades el Airbus que debía traer a la Selección argentina desde Ecuador. Continúan rescatando partes del avión que se estrelló.
Diez días después del accidente del Airbus 330 de Air France, en el Atlántico brasileño, una serie de "incidentes" sin víctimas puso a la marca mundial frente a un signo de interrogante. En cuatro aeronaves y en menos de 48 horas los pasajeros sufrieron ataques de pánico. En el Airbus 330 de la australiana Jetstar, aeronave igual a la del trágico vuelo 447 de Air France, muchos sintieron que la vida pendía de un hilo cuando les avisaron que debían aterrizar de emergencia en la Isla de Guam, en el Pacífico.

Se habló de un incendio en la cabina como el factor que llevó al piloto a descender en el primer aeropuerto a mano, después de 4 horas de viaje. El A330-200 había despegado de Osaka, al oeste de Japón, y se dirigía a Gold Coast, 50 km al sur de Brisbane, en el este australiano. Fue a mitad de camino cuando el vidrio derecho de la cabina de comando prendió fuego. "Uno de nuestros pilotos usó el extintor y apagó las llamas; lo que permitió descender en Guam sin incidentes" declaró el portavoz da Jetstar, Simon Westaway.

También los pasajeros de un vuelo de Iberworld, una compañía española, pasaron momentos de espanto. La aeronave tuvo que realizar un aterrizaje forzoso en Gran Canaria porque colapsó un motor. El vuelo, 6201, había salido rumbo a Oslo desde el aeropuerto del archipiélago español a las 4,50 (horario de Buenos Aires) y aterrizó 10 minutos después confirmó el vocero de la aerolínea de España. En este caso se trataba de un A320, de la misma familia que el 319, el 330 y el 340. "La aeronave tuvo que volver porque había indicaciones de que algo fallaba" sostuvo el responsable de la agencia de viajes Ving que había fletado la aeronave. Varios viajeros comentaron que había llamas en uno de los motores. También pudieron oír pequeñas explosiones. Uno de los viajeros comentó: "Fue muy espantoso. Salían llamas del motor. Oímos varios ruidos explosivos'".

El mismo día miércoles, el Airbus A320 de Aeroflot debió realizar un descenso forzado en Novosibirsk, plena Siberia. Llevaba 122 personas a bordo. Lo que en este caso provocó el aborto del vuelo fue una rajadura en el parabrisas. El avión iba hacia Irkustk en el centro oeste de Rusia. Ni siquiera se salvaron los chinos. El martes los pilotos de un A 340 de Air China que salió de Milán rumbo a Beijin fueron obligados a bajar en Moscú por un defecto en uno de los motores de la aeronave.

Con todos estos antecedentes previos, ocurridos en apenas 72 horas, el 340 que debía traer al seleccionado de fútbol de Argentina quedó varado en Quito. Aerolíneas Argentinas, que ayer dio la información, dijo que el piloto detectó una falla en un motor y decidió abortar la salida. Informaciones posteriores indicaron que la turbina en cuestión no tenía potencia suficiente. Normalmente, esas aeronaves pueden volar con tres motores; pero está claro que el comandante no se quiso arriesgar. "Ya estábamos por salir cuando se produjo el problema. Esperamos dos horas y luego nos ordenaron bajar" relató Carlos Bilardo.

Ayer la compañía Air France, cuyo avión cayó el domingo 31 de mayo en medio del océano, empeoró la situación de la fabricante al señalar que los nuevos artefactos que debían reemplazar dispositivos con problemas y que se presume fallaron en el vuelo 447 -provocando la muerte de 228 personasrecién habían llegado a la sede de la aerolínea el 27 de mayo, o sea tres días antes del accidente. Se trata de los sensores de velocidad que equipan la flota de Airbus 330 y 340. Así lo afirmó el director general de la empresa Pierre-Henri Gourgeon. No obstante, dijo no estar convencido que esas sondas sean las responsables del accidente. Un análisis de los destrozos del avión recogidos en altamar puede ofrecer datos definitorios para la investigación que encara la Oficina de Inspección y Análisis de accidente aéreos (BEA). El organismo tiene la misión de desentrañar los secretos de la caída del vuelo 447. La Aeronáutica brasileña informó que 37 piezas de la máquina fueron rescatadas en el Atlántico y ya se encuentran en tierra firme.

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