La apatía electoral, una luz de alerta para Merkel

El alto desinterés por la contienda amenaza el triunfo de su partido
BERLIN.- Cuando faltan sólo tres semanas para las elecciones legislativas, la campaña electoral alemana ha llegado a las crónicas internacionales más por su estancamiento que por sus contenidos.

Sin embargo, el parcial revés electoral de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), de la canciller Angela Merkel, registrado la semana pasada en los comicios locales de dos regiones, abrió el debate dentro de la formación conservadora. Algunos analistas señalan que es necesario un cambio de estrategia.

Según datos del instituto Forsa, publicados el mes pasado, sólo el 1% de los alemanes siente interés en el debate preelectoral, mientras que el 84% lo encuentra "totalmente aburrido".

Con Merkel señalada como virtual vencedora sobre su rival, el socialdemócrata Frank Walter Steinmeier, actual ministro de Exteriores en la Grosse Koalition (la gran coalición), ambos habían elegido como estrategia no atacarse mutuamente.

Merkel, en particular, ha basado su campaña en reivindicar que su trabajo en los últimos cinco años no ha sido criticado y en señalar que lo mejor para salir de la recesión sería hacer una coalición de gobierno tan sólo con los liberales del FDP y evitar una gran coalición con los socialdemócratas (SPD, por sus siglas en alemán) como la actual, en lo que sería un desplazamiento de las fuerzas hacia la derecha.

La apatía del debate electoral se debe en parte a la misma naturaleza del gobierno actual.

"En Berlín hay una gran coalición y, con las grandes coaliciones, se produce un efecto de parálisis en la competición entre sus partidos miembros", señaló el analista político Karl-Rudolf Korte.

"Merkel y Steinmeier son también responsables de no haber incluido en su campaña cierta agresividad, simplemente porque no se puede ser agresivo entre colegas de gabinete", añadió.

"El pie en el acelerador"

A pesar de eso, el domingo último la CDU sufrió una fuerte caída de votos en las elecciones regionales de Turingia y el Sarre (este y oeste del país), donde quedó muy por debajo de la mayoría absoluta que tenía según las primeras estimaciones de voto.

"Ha llegado el momento de poner el pie en el acelerador", dijo Hans Seehofer, líder de la Unión Cristiano Social (aliada de la CDU), en una sutil crítica a la canciller.

Asimismo, los mayores diarios del país y analistas de todos los colores lamentan el vacío de temas en la campaña.

El programa de los conservadores no tiene propuestas llamativas. Tampoco los carteles electorales desparramados por todo el país revelan algo parecido a una línea política, "Wir haben die Kraft" ("Tenemos la fuerza"), su escueto eslogan.

Merkel, según Richard Stöss, profesor de la Freie Universität, "no ha olvidado lo que pasó en la campaña electoral de 2005, cuando prometió una reforma radical de los impuestos; casi le costó la victoria".

No es éste el momento para experimentos, "tiene que demostrar que como canciller controla la situación y que no hay necesidad de preocuparse", aseguró Stöss.

A nivel personal, hubo también algo de cambio. La canciller aceptó las críticas y en vista de las elecciones abrió una pequeña ventana sobre su secretísima vida privada.

En una entrevista con el semanario feminista Emma, habló de sí misma y contó cómo cada viernes prepara una lista de las compras para su marido, el profesor Joachim Sauer.

Más allá de esto, una encuestadora privada, Infratest-Dimap, señaló que casi un quinto de los electores todavía no ha decidido por quién votar, y que muchos no ven diferencias de programa entre los dos grandes partidos.

Por esta razón, y por los resultados de las elecciones, también los democristianos admiten ahora que nada se puede dar por seguro.

Comentá la nota