Apatía del electorado en las primeras horas

Con muestras de un marcado nivel de ausencia por la mañana, se llevó adelante la jornada de balotaje, que por la tarde no dio pautas de un cambio de panorama. Más de 674 mil electores estaban habilitados para elegir al nuevo gobernador de la provincia.
A diferencia de las elecciones del 13 de septiembre, ayer fue menor el movimiento de personas a la hora de asistir a las escuelas a votar.

Según algunos presidentes de mesa y fiscales, el pasado 13 de septiembre, durante la primera vuelta en la elección para la Gobernación, el número de personas que se encontraban apostadas en los establecimientos educativos para el horario de habilitación de las mesas era "muy superior al de estos comicios".

Para las 10 de la mañana de la primera vuelta, el número de votantes en la mayoría de las mesas de Capital y el interior alcanzaba entre el 30 y 40 por ciento del total del padrón. En tanto ayer, en el Colegio "General San Martín", para las 9 sólo se encontraba una persona a la espera de votar.

"Largas filas se agolpaban para poder concretar su voto en las urnas, sin embargo hoy (por ayer) el panorama es muy distinto, con dos o tres electores por mesa y el ingreso intermitente de sufragantes", aseguraron algunos fiscales de mesa de la escuela Técnica Nº1 "Juana Manso".

Cabe destacar que se trata de la tercera elección en un año para Corrientes; la primera fue el 28 de junio donde se eligieron a los legisladores que representarán al pueblo en el Congreso de la Nación y autoridades; la segunda se dio el 13 de septiembre, donde se consagraron a los legisladores provinciales, autoridades de las 49 comunas restantes y los números no le alcanzaron a las fórmulas de gobernador y vice para evitar la segunda vuelta electoral.

Ayer se votaba con las mismas boletas del pasado 13 de septiembre y analistas políticos habían estimado que el trámite sería mucho más rápido y menos engorroso que el anterior turno electoral porque se trata de una sola categoría.

De igual forma y pese a la apatía reinante, quienes tenían intenciones de hacerlo asistían a sufragar pese a todos los inconvenientes que se les pudieran plantear. Digno ejemplo a imitar el de las personas de la tercera edad y las discapacitadas, que contra viento y marea asistieron a expresar su deber cívico en las urnas.

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