Una aparición en TV que selló su suerte.

De la gloria a Devoto y de la manera más inesperada fue el desenlace que eyectó del Gobierno de la provincia de Buenos Aires al mediático recaudador Santiago Montoya.
Según pudo averiguar Clarín, el gobernador Daniel Scioli montó en cólera cuando leyó el primer comunicado de Montoya de ayer en el que se negó a encabezar la nómina de concejales como candidato testimonial por el Frente para la Victoria de San Isidro.

En ese texto, entre otras cosas Montoya dice: "Yo no voy a traicionar a mis vecinos", lo que pudo interpretarse que el "traidor" de los bonaerenses es Scioli que sí será candidato testimonial en la lista de diputados.

En la Casa Rosada y en la quinta presidencial de Olivos también se enojaron y mucho con Montoya y hubo contactos telefónicos con Scioli. Pero la solución del diferendo quedó en manos del gobernador, que primero pensó echarlo de inmediato y después ante el segundo comunicado se tomó unas horas más.

La ira de Scioli, y el malestar en la Casa Rosada fue visible luego de saber que Montoya, en vez llamarse a silencio apareció en el programa de Roberto Petinato anteayer por la noche y dijo las mismas cosas que había dicho en el comunicado.

Su suerte estaba echada. Resultó inaceptable para Scioli y para Kirchner el boicot explícito de Montoya a las candidaturas testimoniales, una iniciativa en la que descansa el kirchnerismo para sumar más votos en la Provincia.

El polémico funcionario se ganó la simpatía del kirchnerismo que ponderaba sus operativos persiguiendo a evasores. Tanto fue así que pensaron ponerlo al frente de la AFIP y luego para ocupar la Secretaría de Ambiente, tras la renuncia de Romina Piccotti.

De todos modos, en la Rosada lamentan el desenlace a poco más de dos meses de las elecciones ya que puede hacer daño.

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