Aparecen algunas tibias señales de cordura

Aparecen algunas tibias señales de cordura
Por Adrián Ventura

La Corte y el Gobierno sintieron la necesidad de desacelerar.

La Corte podría postergar el fallo sobre la despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal. Si bien la sentencia ya está redactada (sólo falta que los jueces Ricardo Lorenzetti y Carlos Fayt entreguen sus votos), en respuesta a las presentaciones que hicieron varias asociaciones civiles algunos ministros estiman conveniente debatir el caso en una audiencia pública.

El fallo que prepara el tribunal es liberal y justo, pero el contexto político y el humor social no son los más propicios: crisis de inseguridad, violencia en la costa y la discusión entre el juez Eugenio Zaffaroni y el gobernador Daniel Scioli sobre el manejo de la policía bonaerense son datos irritantes. Por las dudas, el Gobierno elaboró un proyecto de ley que, si bien va en el mismo sentido de la sentencia, deja en claro que la Argentina no será el paraíso de la droga.

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El Gobierno reflexionó y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) dictó dos resoluciones importantes.

Por un lado, la resolución que reglamenta la ley de blanqueo de activos incluye varias normas que, aunque insuficientes, aclaran que no se favorecerá el lavado de dinero del narcotráfico y del terrorismo.

Por el otro, la AFIP aclaró que no está dispuesta a abrir las cajas de seguridad sin darle intervención previa a la Justicia. La AFIP discute en la Corte, con una suerte incierta, si tiene la atribución para trabar embargos de cuentas bancarias sin intervención judicial, pero no cree que, en otra eventual causa, pueda defender la violación de los cofres sin una orden judicial previa. Quizá, la medida sea una garantía endeble si se recuerda que, en 2001, el Congreso dictó una ley de intangibilidad de los depósitos bancarios y, dos meses después, los congeló. Pero es una señal de que la voracidad fiscal no llegará a tales exabruptos y la Corte la recibió con agrado.

Los jueces electorales también ven con buenos ojos el proyecto de ley que elaboró el equipo del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, proponiendo la boleta única en la Capital. Ese mecanismo, que podrá prosperar en la ciudad pero que difícilmente sería implantado a nivel nacional -los barones del conurbano bonaerense no lo tolerarían-, es un avance en la transparencia electoral.

En un país desquiciado, llegaron algunas pocas señales de cordura.

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