El aparato del PJ cedió a su jefe la lapicera para armar las listas.

Sin debate, el congreso del partido tardó 17 minutos en decidir que no habrá internas.
Aldo Rico se pavoneaba con las manos en los bolsillos mientras un grupo de congresales lo saludaba sonriente desde las gradas. "¿Vino a apoyar la candidatura de Kirchner?", le preguntaron. "¡Por supuesto!", respondió, con inflexión castrense. Buscaba un lugar lejos del escenario. "¡No quiero hablar!", repetía, enojado. Sólo recordó que era el presidente del PJ de San Miguel y que quiere que se lo reconozcan el 28 de junio.

El ex carapintada fue uno de los primeros en llegar a Tres de Febrero de los 695 congresales que se tomaron sólo 17 minutos para entregarle a Néstor Kirchner la tutela de las listas. La frase más escuchada fue "aprobado por unanimidad".

Cuando todo terminó, el diputado José María Díaz Bancalari se rió distendido: "Es natural que sea así cuando conduce un hombre como yo". Era una ironía cruel: casi ni había tenido que hablar. Hasta lo que iban a proponer los cuatro oradores ya estaba acordado de antemano.

Un rato antes del congreso, los encargados de la ingeniería se reunieron en el municipio. Acordaron cada detalle de la puesta en escena. El intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, casi se quedó afuera. A diferencia del resto, llegó en un helicóptero negro nuevo, que dejó al costado del gimnasio. "Es de un amigo empresario", se justificó antes de subir al auto que lo llevaría a la reunión.

Mientras tanto, los congresales se iban acomodando en las sillas y reinstalaban el "operativo clamor".

"Hace rato que dije que Kirchner y Scioli se van a postular", repetía sonriente el diputado Carlos Kunkel. "No hay ninguna duda", le decía Díaz Bancalari a todo congresal que estuviera cerca.

El jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, gritaba la marcha peronista en primera fila, rodeado de ministros bonaerenses. Se encargó de confirmar que todos eran potenciales candidatos testimoniales. "Todos nuestros funcionarios pueden jugar", repetía sonriente uno de los hombres de confianza del gobernador Daniel Scioli. Sonreía. "¡Estamos contentos porque vamos ganando!"

Tanta efusividad, igual, se quedó debajo del escenario. Cuando empezó el acto formal, no hubo tiempo ni para pensar en el clamor.

A las 12.10 el intendente anfitrión, Hugo Curto, abrió el encuentro. "¡Iniciamos el camino que nos llevará a la victoria!", arengó. Dos minutos después, el vicegobernador Alberto Balestrini ya le cedía la presidencia del mitin a Díaz Bancalari. Miraban de cerca el jefe de la CGT, Hugo Moyano, el senador José Pampuro y el diputado y apoderado partidario Jorge Landau.

Entonces, se aprobó lo decidido. Primero fue autorizar al partido para formar frentes electorales. Eso permitirá armar listas colectoras y listas espejos, otro deseo de Kirchner para sumar votos. Varios peronistas quieren que ahora el sello se llame Frente Justicialista para la Victoria. Una forma de peronizar, definitivamente, al ex presidente.

Después se anularon las internas y se habilitó que el Consejo nominara a los candidatos. Otro guiño en favor del poder de Kirchner. Al final, aprobaron que se pidiera que cada mesa no tuviera más de 290 electores y que se diera inicio a la recaudación proselitista. Todo, claro, "aprobado por unanimidad".

A las 12.25, ya no quedaba más nada qué decir. Moyano se asomó para dejar sentado que Kirchner será candidato. Balestrini confirmó que habrá reunión de consejo para definir cómo sigue el misterio, pero que la candidatura es un hecho. "Todo depende de él. Mañana, por ahí, se le ocurre y lo anuncia", dijo sonriente.

Lo contó como un chiste, pero sabía que no lo era.

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