Se apaga la campaña, se enciende el ajuste.

La administración K reconoce puertas adentro que no podrá mantener los actuales niveles de gasto. La recaudación se viene desacelerando peligrosamente.
Cuando los votos terminen de contarse, las promesas de campaña dejarán lugar al ajuste. En el Gobierno reconocen que no podrán mantener los actuales niveles de gasto. Pese a que la recaudación se viene desacelerando, durante el primer semestre del año la estrategia oficial consistió en llevar a cabo obras públicas con muy alta visibilidad. Ahora, desde los despachos de la Casa Rosada admiten por lo bajo que el ajuste llegará de la mano de un recorte en la obra pública o por una caída de los subsidios a empresas. Las reformas impositivas progresivas discutidas durante la campaña quedarán para cuando vuelvan las vacas gordas.

El cinturón empieza a apretar. Entre enero y mayo, los ingresos del Estado alcanzaron los $ 92.419 millones y crecieron 8,9% en comparación con el mismo período del año pasado, cuando totalizaron 84.865 millones de pesos. El gasto público, en tanto, fue durante los cinco primeros meses de 2009 de 86.157 millones de pesos. Un 28,1% más que la misma etapa de 2008, cuando llegó a 67.257 millones.

Frente a la desaceleración de la actividad económica, una de las pocas alternativas que tiene el Gobierno para sostener el gasto consiste en conseguir financiamiento internacional. Puede provenir del Banco Mundial, del FMI o de un intercambio de monedas con algún Banco Central. Pero para acceder a esa ayuda internacional, el Gobierno debería regularizar la deuda con el Club de París, con los hold outs, y normalizar el INDEC.

Por eso la estrategia oficial consiste en achicar el gasto para el segundo semestre. Las distintas alternativas que barajan son las siguientes.

Obra pública: Una caída de la inversión en esta actividad implicaría una desaceleración del producto, porque la construcción es uno de los rubros más dinámicos de la economía. A su vez, la inversión en este rubro por parte del Gobierno sirvió para compensar la caída que se registró en el sector privado.

Subsidios: El fisco tiene proyectado gastar este año 35 mil millones de pesos en transferencias al sector privado. En esta categoría se destacan los giros a las empresas energéticas y de transporte. Pero desde los despachos oficiales saben que, si disminuyen las partidas presupuestarias destinadas a los servicios públicos, se registrarán aumentos de las tarifas y podrían repetirse los mismos episodios que se vivieron a comienzos de 2009 con la suba de la luz.

Frente a ese panorama, el economista Miguel Bein asegura: "Este nivel de gasto no se puede sostener porque no hay recaudación que lo financie". A su juicio, "gran parte del gasto que se ejecuta no se está pagando y se pagará en los próximos seis meses". Por eso estima que "se va a registrar una notable caída en las tasas de crecimiento, no se van a iniciar obras, algunas no se van a continuar y otras no se van a terminar".

El economista Orlando Ferreres aseguró que la recaudación va a caer aún más por el desempeño que tendrán los derechos de exportaciones (los precios de las commodities durante el segundo semestre serán más bajos que en el mismo período del año pasado), el IVA interno (por la desaceleración de la actividad económica) y los derechos de importación (por las trabas para que ingresen productos extranjeros al país).

Desde los despachos oficiales no discuten implementar reformas fiscales más agresivas. No planean eliminar el IVA para bienes básicos ni elevar la alícuota de Ganancias para las actividades más lucrativas, que registraron tasas de rentabilidad récord durante los últimos años. Tampoco proyectan gravar la renta financiera ni reintroducir el impuesto a la herencia, que fue derogado por Martínez de Hoz. Los pagos de intereses de la deuda, que insumieron en lo que va del año 6.356 millones de pesos, tampoco están en discusión.

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