Anuncios del Gobierno vaciaron el diálogo

Por: Rubén Rabanal

Los partidos de izquierda convocados al diálogo político para el próximo miércoles comenzaron a darse cuenta de que quizá les quede muy poco para conversar con Florencio Randazzo cuando les llegue el turno. Desde que se pusieron en marcha las reuniones con el radicalismo, el socialismo, el cobismo y Unión-PRO, el Gobierno tomó una serie de decisiones para responder a los reclamos de la oposición. Una sensación similar ya recorre al macrismo y al peronismo disidente, que vieron en la última semana cómo el Gobierno tomaba decisiones sobre cuestiones que supuestamente estaban agendadas para el diálogo.

Así, los invitados de la semana próxima del Frente Proyecto Sur Fernando Pino Solanas, de Buenos Aires Para Todos, Claudio Lozano y el Socialismo Auténtico, Mario Mazzitelli, se encontraran con que la mitad de su agenda de exigencias ya fue pisoteada por el oficialismo y en muchos casos sin vuelta atrás. Es curioso que los grupos que menos roces podrían tener con el Gobierno en materia de diálogo (al punto que Cristina de Kirchner los incluyera en su conferencia de prensa del 29 de junio como potenciales aliados en el Congreso desde el 10 de diciembre) ahora se encuentren casi sin temas para dialogar. Y más cuando Solanas pensaba ingresar a la Casa de Gobierno haciendo pesar su excelente performance en la elección porteña.

Ejemplos

Los dos ejemplos más claros son los cambios en el Consejo de la Magistratura y las reformas en el INDEC. El Gobierno en estos puntos fue tanteando el avance de los reclamos de la oposición en las distintas ventanillas que abrió para el diálogo y, a partir de allí, avanzó con decisiones, que pueden no solucionar el conflicto, pero al menos le dan argumentos para seguir negociando.

Hace una semana, Eduardo Fellner, por pedido de Néstor Kirchner, convocó a los jefes de todos los bloques para armar un agenda de temas para debatir a partir de la primera semana de agosto. Allí, el kirchnerismo habló de sancionar la prórroga de toda la legislación delegada al Poder Ejecutivo que vence a fines de agosto, discutir los superpoderes, debatir las retenciones a las exportaciones de granos junto con el Presupuesto nacional 2010 y hasta aceptó hablar de las reformas al Consejo de la Magistratura.

Pero 48 horas después, el nuevo ministro de Justicia, Julio Alak; y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, descartaron cualquier posibilidad de avanzar con una nueva reforma. Por si quedaban dudas, ayer, la máxima espada del kirchnerismo en el Consejo, Diana Conti, también cerró la puerta a todo cambio.

Ese tema, entonces, no estará en la mesa de discusión ni hoy con Francisco de Narváez y Federico Pinedo, de Unión-PRO, ni la semana próxima con la izquierda, y si se discute, no tendrá obviamente ninguna relevancia.

El caso del INDEC es aún más grave. La modificación al organismo estadístico está primera en las listas de exigencias de toda la oposición, sobre todo porque operan en ese lugar como promesa al campo, aliado del macrismo, el peronismo disidente, la UCR, la Coalición Cívica y el socialismo.

Con los anuncios de ayer se bloqueó cualquier camino posible para discutir modificaciones dentro del diálogo, sobre todo porque casi toda la oposición ya adelantó que considera que el decreto que firmó Cristina de Kirchner es sólo maquillaje para que nada cambie en materia de manoseo estadístico. La oposición, entonces, sólo podrá forzar alguna reforma en el Congreso y después del 10 de diciembre, cuando la mayoría le permita apurar al Gobierno.

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