Anulan el fallo que ordenó demoler la ex oleaginosa

La Cámara en lo Civil revocó la medida cautelar que dictó la jueza Filiberti. Señaló que no hay elementos para avanzar en una decisión tan extrema. Consideró que con el desmalezado del predio es suficiente
El Municipio no podrá demoler la ex oleaginosa. Al menos por ahora. Es que la Cámara Primera en lo Civil y Comercial resolvió anular la medida cautelar de la jueza Graciela Filiberti, que hace apenas un mes había ordenado desmantelar seis de la diez manzanas del predio. A cambio, los camaristas definieron que es suficiente con un nuevo proceso de limpieza, desmalezado y desinfección.

Es un revés fuerte para el gobierno de Juan Jure, que se había fijado como meta erradicar definitivamente el peligro que representa la ex aceitera en el sur. El 30 de septiembre, el intendente presentó un amparo en la Justicia para pedir que se detuviera la contaminación que genera el inmueble de Leonardo Passarini.

Inmediatamente, antes de definir la cuestión de fondo, la jueza Filiberti otorgó una medida cautelar en la que decretó la emergencia ambiental y ordenó demoler seis manzanas.

Campos y Haciendas S.A., una empresa de la que Passarini es el presidente, apeló. Mientras tanto, el gobierno ya había iniciado el proceso de contratación de la empresa que haría la demolición.

Pero ahora, la Cámara en lo Civil y Comercial frenó todo el proceso y, además, cuestionó a la jueza Filiberti por decidir el desmantelamiento de los inmuebles sin tener informes técnicos que lo avalaran. Los camaristas señalaron que las decisiones judiciales deben ser reflexivas y prudentes, más aún si se trata de una medida provisoria y urgente.

En primer lugar, el tribunal definió que en una cautelar sólo se debe resguardar el derecho constitucional cuya protección se proclama, en este caso el derecho ambiental. "Queda excluida la posibilidad de incursionar en consideraciones relativas a cuestiones de seguridad y repercusión negativa en la valorización de los inmuebles", dice la sentencia.

Qué es daño ambiental

La Cámara toma la ley provincial 7.343 para definir lo que se entiende por contaminación ambiental. "Es el agregado de materiales y de energía residuales al entorno o cuando éstos, por su sola presencia o actividad, provocan directa o indirectamente una pérdida reservible o irreversible de la condición normal de los ecosistemas y de sus componentes en general, traducidas en consecuencias sanitarias, estéticas, económicas, recreacionales y ecológicas negativas e indeseables", se lee.

Los camaristas señalan que nada hace suponer que sean las construcciones en sí mismas las que generan el impacto ambiental. "Tampoco surge que la demolición sea la medida única e imprescindible para neutralizar (el daño)", escriben los jueces.

Y agregan que faltan elementos para decidir la demolición a través de una medida cautelar. "Repárese en que no se ha acompañado en respaldo de tan extrema medida, ningún informe de expertos -técnicos o idóneos- que indique que la destrucción misma no es potencialmente apta para producir otros efectos no deseados sobre el ambiente (...) Tampoco se ha arrimado estudio alguno que pudiera haberse realizado sobre la ponderación de otras alternativas que pudieran comprender el reciclado, restauración, refuncionalización de todos o algunos de los elementos asentados en el predio", indicó el Tribunal.

Uno de los argumentos que había citado la jueza Filiberti en su medida cautelar es un estudio de impacto ambiental realizado por Bromatología y Zoonosis de la Municipalidad. Allí, los elementos que se enumeran como contaminadores son los criaderos de mosquitos, residuos orgánicos e inorgánicos, residuos peligrosos, malezas, refugios que favorecen el anidamiento de plagas, presencia de roedores, palomas y larvas de mosquitos, presencia de animales muertos en el interior de las fosas, estructura deteriorada, infestación de domicilios vecinos con roedores y presencias de sustancias inflamables. Con respecto a las construcciones, el informe apunta que la mala conservación y la falta de mantenimiento golpean sobre el paisaje urbanístico y el crecimiento socioeconómico del barrio.

Es decir, según el propio informe municipal, los edificios afectan el paisaje urbano y el crecimiento económico pero no el medio ambiente que rodea a la ex oleaginosa.

La Cámara Primera definió, por lo tanto, que la limpieza, la desinfección, el desmalezado y el cerramiento de pozos y fosas es "claramente suficiente" para detener el daño ambiental y revertir sus consecuencias. Y agregó que así se evitará un mal -la demolición- que podría ser más grave que el que genera la ex aceitera.

Comentá la nota