Anti K de la primera hora, Pedersoli dice que en el peronismo disidente "deben confesarse"

El experimentado dirigente ratifica su oposición al kirchnerismo y votará por el peronismo disidente. Sin embargo, sostiene que en ese espacio "muchos deben sincerarse".
A los 63 años, Juan Mario Pedersoli hace recordar aquello del ‘león hervíboro’. Si bien el experimentado dirigente no registra participación activa en la política de los últimos tiempos, se muestra profundamente preocupado por los destinos del país en general, y del justicialismo en particular.

En un extenso diálogo para La Entrevista Semanal, ratifica su consecuente oposición a los K, y sostiene que el kirchnerismo "está agotado".

En su lista de definiciones, sobresalen las críticas a todo lo que atenta contra "la credibilidad" de los políticos, y asegura que su candidato para 2011 es Eduardo Duhalde.

Para las legislativas, optará por el peronismo disidente, aunque cree que muchos de sus integrantes, otrora K, "deben confesarse de cara a la sociedad"

Asimismo, reconoce que tiene "ganas" de participar en "algo serio" pero que no están dadas las circunstancias. Enfatiza que "faltan hombres de Estado" a nivel nacional, y que en Tandil debe definirse una agenda de prioridades entre el oficialismo, la oposición y amplios sectores de la sociedad, para trabajar con objetivos comunes.

La credibilidad perdida

-Doctor, anda muy callado últimamente. Cuénteme cómo está viviendo este momento de la política.

-Estamos viendo con preocupación el hecho de que no aparezcan acciones para revertir la falta de credibilidad de la acción política. Todo lo contrario: Pareciera que hay una sumatoria de actitudes que se empeñan en destruir la poquísima credibilidad que tiene el sector político en la Argentina.

-¿Se refiere al oficialismo, principalmente?

-Desde el oficialismo, obviamente. Con gravísimos errores del Partido al que pertenezco, buscando un candidato que ni siquiera es de la provincia, en este caso Néstor Kirchner.

-Y lo de las candidaturas testimoniales, ¿cómo lo ve?

-Es un invento, es reírse un poco de la gente. Es poner candidatos por el apellido: La señora, el hermano, el hijo de... Es burlarse de la voluntad y de la buena fe de la gente.

Esto no ayuda a consolidar el sistema de partidos, hay que reivindicar a los partidos desde el punto de vista constitucional. Son la única herramienta eficaz para consolidar un sistema democrático. Realmente se persiste en la destrucción de los partidos.

Hacia un sinceramiento

-Desde su oposición al kirchnerismo, ¿de qué espacio está más cerca?

-Yo, que he estado desde siempre en contra de la política del kirchnerismo, veo a lo que se ha dado en llamar peronismo disidente advertido de un buen camino. Ahora, muchos muchachos que están en esa línea deben decir la verdad ante la gente. Algunos hasta ayer defendieron a capa y espada esta política.

-Allí está uno que a usted le gusta poco y nada. Me refiero a Felipe Solá...

-Bueno, el caso de Solá es uno. Pero yo siempre digo que a los adversarios de mis adversarios los sumo como mis amigos. Aunque esto no quiere decir que coincida con ellos en todas sus cosas. Lógicamente que mi voto va a ser hacia el peronismo disidente. Pero la realidad es que hay que sincerarse ante la sociedad. Y él debe decir: ‘Yo me equivoqué. Yo le abrí la puerta al kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires. Yo llevé a (Emilio) Pérsico al Gobierno provincial. Yo lo llevé a (Florencio) Randazzo como ministro’, y hoy es el principal referente del kirchnerismo en el interior. Esto hay que decirlo porque si no la gente no cree. Dice: ‘¿Cómo? Ayer estaba allá, hoy está acá, y mañana ¿dónde va a estar?’.

-Doctor, pero Solá no es el único, y lo que usted observa se da en todos los niveles...

-Está bien. Esto se da a nivel nacional, a nivel provincial y en los niveles locales.

El 28 de junio, domingo

-Según su óptica, ¿qué cree que sucederá el 28 de junio?

-Como dijo un amigo mío alguna vez: ‘Creo que el 28 va a ser domingo, y el día siguiente, lunes’ (risas). A mí me parece que va a haber un quiebre institucional, no una ruptura. A partir de allí el oficialismo va a perder una cierta cantidad de legisladores que le va a impedir tener la mayoría automática en la Cámara de Diputados, y tal vez también pierdan la mayoría en Senadores.

-...

-Sería bueno que el Gobierno recapacitara, que entienda que no se puede manejar la Nación como si fuera una provincia pequeña como Santa Cruz. Y capaz que vuelvo a un lugar común, pero me parece que acá se requieren políticas de Estado en serio, consensuadas.

-A estas alturas, se puede sostener que de los Kirchner no va a salir ese temperamento...

-Sin duda. Pero no debe ser así. Yo insisto en que todo esto rompe con la poca credibilidad que tiene el sector político.

El final del kirchnerismo

-Desde su experiencia, y de cara a lo que resta hasta 2011, ¿qué vislumbra?

-Como resultado, el 2011 es el final del kirchnerismo, este ensayo termina en 2011. Realmente, a partir de junio, el oficialismo deberá absorber la decisión de la voluntad popular, respirar un poco hondo y aprender que se gobierna dentro de una lógica natural de consensos. Si esto fuera así, en los próximos dos años se podrá avanzar más o menos bien en medio de la crisis, propia y ajena.

-¿Está agotado el kirchnerismo, nomás?

-El proyecto kirchnerista está agotado. Lamentablemente, este proyecto, en el que muchos creyeron, no ha logrado sus frutos. La transformación del país que se pudo hacer, con un viento de cola espectacular, no se hizo. El resultado es que hoy hay más pobres que en 2002, la redistribución de la riqueza no existe, se dejan de lado principios detrás de la chequera... El fracaso estructural de esta política hace que uno tenga la certeza de que en 2011 se termina.

-¿Los intelectuales de Carta Abierta no piensan lo mismo?

-Es muy fácil defender a los pobres desde un departamento o un local en la Recoleta. Pueden hacer 20 ó 30 kilómetros e irse hasta el conurbano para ver lo que es. Eso no se ha transformado nada.

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