La antesala de un año muy duro

No es novedad que el año que comenzó será un tanto más difícil para los responsables de la gestión, con preocupación para quienes esperan soluciones de sus mandatarios y al menos algo más movido para quienes, desde la oposición, buscan acrecentar su espacio de sustentación.
Entre tantas reuniones ocasionales no pocos hicieron notar que los tiempos no son mejores ni peores, sino que son peores o mejores las personas y las circunstancias que son productos de sus acciones. Algunos relacionan estos pensamientos con los de San Agustín y otros prefieren asociarlos con José Ortega y Gasset.

Lo cierto es que existe una crisis financiera internacional que, al menos, ya está incorporada como un nutriente de la incertidumbre colectiva y una situación de inseguridad que vuelve a ganar terreno se configura un enorme desafío para las autoridades provinciales.

Será, lógicamente, un año muy difícil, los logros no pasarán a describirse como avances o conquistas o resultados positivos respecto de años anteriores. Los logros de este año serán en base a defender y conservar variables sociales en materia de salud, educación y producción en los casos que corresponda hacer algún discurso grandilocuente al respecto.

Todo el mundo político sabe que el 2009 pasará por exponer en vitrina el haber evitado mayor desempleo, desnutrición o deserción escolar. Y esto no es cambiarle la vida a la gente, sino evitar que baje varios peldaños del infierno social.

Por otro lado, y aún tras cinco años de bonanza, debe haber muchísimos argentinos que no han saboreado las mieles del derrame del crecimiento que ya tiene su certificado de plazo fijo sin aparente renovación a la vista.

La rosa no sólo tiene espinas porque también, a través de su imagen ofrece también alguna proyección positiva. La historia electoral indica que en los momentos críticos hay posibilidades de reforzar una idea de “piloto de tormentas” que demuestre habilidades ante catástrofes que se avecinan. El gobernador Daniel Scioli, por el momento, demuestra con su optimismo una característica importante aunque insuficiente para adquirir tal título honorífico. Se esperan decisiones más importantes que permitan internalizar la idea de que puede tolerarse y superarse una crisis que ya hace estragos en Europa y en Estados Unidos.

El gobierno provincial muestra una entusiasta adhesión a las medidas propuestas desde el gobierno nacional para alentar el consumo y, con ello, la producción.

Si bien es cierto que la economía es una responsabilidad casi exclusiva de quienes ocupen la Casa Rosada, tampoco es menos cierto que hubo gestiones provinciales anteriores que aportaron no pocas ideas, erradas o no, en procura de combatir penurias sociales.

En el gobierno de Scioli, en la materia, hasta el momento se conocen una veintena de leyes pensadas para un mayor dinamismo en la economía hacia principios del año 2008. Pero que, tal vez, merezcan una profunda revisión para un contexto de crisis.

El sistema de iniciativa privada, ventanilla única y tantas otras promovidas por Scioli puede que alienten la posibilidad de una mayor inversión. Pero lo que realmente urge, al decir de los expertos, es al menos mantener el promedio de actividad económica. Es sabido que ya muchas industrias ligadas a la exportación están pasando por sus peores momentos. Existe al respecto un sistema de subsidios a los puestos laborales que, el tiempo dirá, si ha rendido sus frutos.

Ese ha sido un importante reflejo. Pero en el balance también hay que acusar cierta situación de incertidumbre con el turismo, como una verdadera madre de industrias y del comercio.

Salvo algunas iniciativas locales extra gubernamentales o de algunos municipios no hubo, o al menos no se conoció, algún plan efectivo destinado a mejorar para la demanda precios verdaderamente descolocados para alquileres y hoteles en temporada veraniega. Ese hubiera sido un importante paso para resaltar, pero, por el momento no se conoce una huella significativa.

No obstante esta apreciación específica es digno de reconocer que el gobierno provincial reconoce la crisis financiera como una de las prioridades o de las variables a las que habrá que dedicarle un tiempo más que prudencial.

Sin ir más lejos, el gobernador Daniel Scioli en su mensaje dirigido a los bonaerenses expresó su determinación que lo llevará “no descansar en la tarea de cuidar cada uno de los puestos de trabajo que supimos conseguir” incluyéndose como coprotagonista de un logro que es más propio del kirchnerismo que del último año que coincide con sus inicios de gestión.

Más allá del compromiso del sacrificio personal (que no siempre garantiza beneficios, sino que estos se producen a partir de sabias decisiones bien ejecutadas) Scioli apela a su imagen para afrontar la crisis. En ese sentido manifestó su deseo de “llevar tranquilidad a los trabajadores de la Provincia frente a la crisis financiera internacional y que los jóvenes sigan confiando en el valor del esfuerzo y de la educación, clave del futuro”.

Vale la pena recordar al respecto si en esa promesa de tranquilidad estará incluida la revisión de no discutir aumentos salariales durante el ejercicio 2009. O explicar fehacientemente que hará el estado bonaerense con la plata que todos los meses los empleados le confían al Instituto de Previsión Social.

El jefe de estado también rescata que hay “una economía con bases mucho más sólidas” como importante punto de partida al cual hay que “dotarla de mayores inversiones productivas, innovación y competitividad”. Pero aún no explica ni cómo ni con qué sectores lo hará.

Scioli y su gabinete tienen un largo año para pensar cómo aportará su cuota de experiencia y de conocimiento para mejorar la inversión productiva y la competitividad. Pero aún así, en ese mensaje obvió un detalle importante, que es el de arrancarle a la industria –con representantes muy dubitativos en escenarios de crisis- un verdadero compromiso social de mejorar ingresos salariales y de defensa de puestos de trabajo.

Por el momento, recién se obtuvo una salida, al menos transitoria, al preocupante déficit estatal cercano a los siete mil millones de pesos. También habrá que ver como realmente se puede convertir en realidad un presupuesto de más de 56 mil millones de pesos. Este surge de la base de un cálculo recaudatorio que incluía innovadoras medidas propuestas por el titular del Arba, Santiago Montoya, y que quedaron para mejor momento en la Legislatura.

Realmente hay deseos y expectativas. Pero deben ser acompañadas de la colaboración de otras cualidades en la gestión. También de circunstanciales vientos favorables que, hoy por hoy, son reflejos que se van diluyendo y que serán irremediablemente recordados. (www.agencianova.com)

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