Antes eran trabajadores, ahora son "portoneros"

Se trata de obreros que se niegan a pagar a los grupos piqueteros para que les consigan trabajo en las empresas. En su mayoría son mano de obra calificada, y se pasan horas parados en los obradores de las compañías.
Tienen oficios diversos, experiencia y antecedentes de labores temporarias en distintos rubros para empresas de la zona, pero no consiguen trabajo. Sucede que las mismas empresas (petroleras, de construcción o de servicios) se niegan a contratarlos a pesar de su capacidad, experiencia o idoneidad comprobables. Son los nuevos desocupados, los "portoneros".

Presionadas por los piqueteros que les exigen que no contraten a ningún trabajador que no esté enrolado en las Uniones de Trabajadores Desocupados (UTD), las empresas directamente les cierran las puertas en la cara. "Si no sos de alguna agrupación no te podemos tomar" les responden sin más, por lo que deben sobrevivir con lo que cobran en concepto de desempleo o haciendo "changas".

Estas personas se pasan los días parados en las entradas de los obradores, esperando la posibilidad de conseguir un trabajo más o menos estable o acorde a su idoneidad.

A pesar de su perseverancia, son muy pocos los que logran sortear a los grupos piqueteros, cuyos líderes operan día y noche para evitar que estos trabajadores se inserten laboralmente.

Es que cada trabajador independiente de los grupos piqueteros implica que no puedan quedarse con parte de la quincena que les exigen a quienes consiguen una fuente laboral o cupo, como llaman habitualmente los desocupados a la "gestión" para acceder a un trabajo.

Los piqueteros que consiguen ingresar deben pagar entre 400 y 600 pesos cada 15 días al líder del grupo. Si se niegan, son cambiados por otro desocupado que seguro accederá a la exigencia.

Experiencia sin resultado

Mario Esteban tiene 30 años, es padre de dos niños y trabajó para la empresa Víctor Contreras, la misma que semana atrás suspendió a sus operarios por la presión de los piqueteros.

"Trabajé dos años en el sur y me volví porque no quería que mis hijos se criaran lejos de mí. Soy medio oficial albañil y hace dos años conseguí el último trabajo en una empresa que construyó un barrio. Pero desde entonces no puedo ingresar a ninguna empresa. Un líder piquetero me pidió 600 pesos pero ni loco les voy a dar un centavo de mi trabajo", sostuvo este desempleado.

Como se niega a que los piqueteros se queden con la mitad de lo que cobraría, Mario Esteban no puede trabajar y cada vez que aparece una posibilidad laboral se pasa horas "portoneando".

Estuve toda la semana en el predio de la ciudad judicial, éramos más de 200, "portoneros" y piqueteros. Pero de los 200, sólo 5 éramos oficiales, 5 medio oficiales y 8 ayudantes. Los conté porque los conozco a todos", explicó Mario con toda seguridad. Sobre los 18 operarios con capacidad laboral, ninguno logró ingresar a trabajar.

Como por las buenas no consiguen que se los tome en cuenta, desde el lunes comenzaron a cortar la ruta 34. En el corte que interrumpió el tránsito por más de 6 horas había albañiles, plomeros, carpinteros, oficiales electricistas, entre otros.

Todos están desocupados y sin posibilidad de conseguir un empleo.

Así están hoy las cosas en Tartagal, donde al parecer la única forma de conseguir trabajo es cediendo a las presiones de los grupos piqueteros, que tienen el poder de decidir sobre el resto de los ciudadanos.

No tienen los mismos

derechos que los piqueteros

Después que la empresa Víctor Contreras, que construye la nueva traza del gasoducto Mosconi-Campo Durán, suspendiera a 170 operarios por la inseguridad reinante en la zona, y que un grupo de piqueteros de Aguaray intentara tomar e incendiar una planta de gas en Piquirenda, la situación en el norte alcanzó mayor tensión.

El viernes de la semana pasada hubo un piquete en la ruta 34, pero sin piqueteros. Lo hicieron trabajadores que ven peligrar sus fuentes de empleo. No estuvieron mucho tiempo en la ruta, ya que Infantería los desalojó por la fuerza, una acción que ni la Gendarmería ni la Policía adopta desde hace mucho tiempo con los piqueteros.

El secretario de Seguridad, Aldo Rogelio Saravia, se reunió en Tartagal con jefes y segundos jefes de las dependencias policiales del departamento San Martín.

El pedido de Saravia para los policías fue claro: cumplir las órdenes que impartan los jueces de instrucción, movilizar a todo el personal que sea necesario y garantizar la seguridad para las empresas de la zona.

Fuentes cercanas relataron que el clima se tornó tenso cuando un comisario que cumple funciones en la zona pidió la palabra y sin medias tintas expresó lo que muchos uniformados piensan pero no se animaban a decirlo: "¿Cómo vamos a cumplir esas órdenes cuando los piqueteros tienen como defensores a los organismos de derechos humanos que nos llaman de todos lados cuando hay un procedimiento y a los jueces de garantía?

Los compañeros ponen en juego su seguridad personal pero, cuando son puestos a su disposición, los magistrados nos ordenan que los identifiquemos y que les demos la libertad en forma inmediata".

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